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lunes, 11 de julio de 2011

Azotará a la oligarquía con la fuerza de un titán




H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazos)



Allá afuera se han derramado ya tantas lágrimas, que la gente que ahí habita se está ahogando en ellas. El llanto de los desfavorecidos, de los miserables, de los marginados, ha formado un río, que pronto, muy pronto, se desbordará. Y cuando esto suceda, su caudal, arrasará violentamente con todo lo que la oligarquía ha construido: la corrupción, la impunidad, la injusticia, la desigualdad. Quedará todo desolado e imperará, acto seguido de la catástrofe, el silencio. Pero no será para siempre.



Mientras tanto, mientras el río no se desborde, éste desemboca en el mar de la desesperanza de un pueblo sumido en el miedo y la represión. Empero ahí también se está formando un huracán, un tsunami popular, que acometerá con ímpetu y furia contra el terror, contra la opresión; y arremeterá con tanto brío que arrancará de raíz a estos problemas terribles, dejando a su paso un suelo fértil, puro, tranquilo y en paz.



Allá afuera, ante la escalofriante realidad, algunos han optado por dormir de sol a sol. Otros se mantienen aletargados, indiferentes. Es que la vigilia se tornó traumática. Ver se convirtió una experiencia terrorífica, escuchar se volvió una sensación estremecedora. Por eso, optaron por dormirse. No obstante, quienes se mantienen despiertos, se han encargado de hacer ruido, de protestar, de manifestarse. Quienes no duermen, despiertan a los dormidos, a los aletargados. Y pronto despertarán a todos.



Mientras tanto, quienes no han despertado aún, comienzan a soñar en un lugar donde la vigilia no sea una pesadilla, en un lugar donde contemplar al mundo provoque placer y no pavor. Y a éstos, cuando los despierten, les dirán que todo lo que han soñado es posible, siempre y cuando ayuden a despertar a todos, y juntos trabajen en realizar esos sueños, en hacer de la realidad un sitio ideal, en lograr el cambio que todos desean.



Allá afuera ya se está secando toda la sangre derramada, ya se está desbordando el río, ya está despertando la gente. El pueblo se está movilizando desde abajo. E irá ascendiendo, organizándose, agrupándose, en medio. Y ascenderá hasta la cúspide, completamente agrupado, unido, para quedarse. Será entonces cuando el pueblo sean los de arriba, los de abajo y los de en medio: una unión que busque destruir a la oligarquía; porque ésta no es el pueblo, ésta es su enemigo.



Mientras tanto, se siguen cerrando las filas. Comienzan a unirse todos para combatir a los oligarcas que pretenden mantener secuestrada a la democracia, que pretenden seguir asesinando lentamente al país, que pretenden adueñarse de lo que es de todos. Comienzan a emprender vuelo las palomas. La lucha entre la guerra y la paz está por librarse; y la ganará esta última. El mañana amenaza con llegar y ya todos lo están esperando.


La conciencia del pueblo azotará a la oligarquía como un titán y la vencerá. Y al final, el silencio que le sucede a una batalla, será franqueado por el bullicio eufórico de quienes cantan, bailan y gritan vítores al nuevo comienzo, a la transformación, al triunfo y a la libertad. Se construirá un nuevo lugar donde imperen la justicia, la paz y la ley. La oligarquía será desterrada y la soberanía volverá a las manos del pueblo. Todo esto sucederá si este último se vuelve consciente. Por ello: a crear conciencia.

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