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lunes, 11 de julio de 2011

De cómo le afecta a los jóvenes el gobierno actual



H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazosA)



El gobierno empezó atacando a la juventud con el término "nini" (ni estudia ni trabaja), empleándolo de forma cínica y desvergonzada, ya que hay que ser un verdadero caradura, como lo son Javier Lozano y Alonso Lujambio, para discriminar a una generación de jóvenes que les ha tocado vivir un sexenio en el que no se destina nada para la educación, en el que la líder sindical de los maestros es uno de los personajes más grotescos y corruptos del país, en el que se manda a la calle a decenas de miles de empleados de forma anticonstitucional y arbitraria, en el que las empresas cierran a causa de la avidez grosera de sus dueños y en el que los secretarios de educación y de trabajo, son lo que son, no por mérito ni por a resultas de la voluntad popular, sino por el simple hecho de ser amigos del jefe del Ejecutivo Federal.



Luego, me parece sumamente escalofriante y estremecedor ver, escuchar o leer noticias sobre cómo padecen los jóvenes la actual situación bélica, trágica y lamentable que se vive, y llevamos viviendo durante ya cuatro años, en el país. Y es que esta crisis social, económica y política por la que atravesamos los mexicanos provoca miseria, aflicción, dolor, pánico, depresión, angustia, impotencia, desesperación, entre otros sentimientos terribles que pueden llevar al ser humano, en algunas ocasiones, incluso, a acabar o, por lo menos, atentar contra su existencia.



Leí que "de acuerdo con las estadísticas, sólo en 2008 alrededor de 150 mil chicos de 12 a 17 años de edad atentaron contra su existencia –25 mil 473 de los cuales requirieron atención médica–, mientras que 1 millón 400 mil más pensaron hacerlo". Y que "[...] si se amplía el rango de edad, de 15 a 29 años, se encontró que, de finales de 2008 a las postrimerías de 2009, fueron alrededor de 350 mil los adolescentes y jóvenes que intentaron suicidarse" (Proceso 1775). Todo esto a causa del ambiente de inseguridad y de violencia que impera en México, de las notas sobre ejecuciones, secuestros, asesinatos, enfrentamientos. En un lugar donde pareciera ser que todo se resuelve matando, ¿por qué no habrían de solucionar sus problemas los jóvenes matándose?



Por otro lado me entero que "hasta septiembre se habían registrado mil 200 menores de edad asesinados en Ciudad Juárez". Esto ha llevado a las organizaciones no gubernamentales a exigirle a la Organización de Naciones Unidas que intervenga, pues en México, dicen, debe "frenar el genocidio de jóvenes y niños" (La Jornada, martes 26 de octubre de 2010). Y es que no puede ser. ¿Cómo es posible que esté ocurriendo esto? Además entre estos asesinatos, sabemos que algunos han sido cometidos por las mismas autoridades, accidentalmente, argumentan éstas.



Esto debe cesar. Porque no es posible que se le diga a los jóvenes que el futuro radica en ellos, que la juventud es el porvenir de la nación, que en ellos queda la responsabilidad de mejorar a este país. No se les puede afirmar lo anteriormente enumerado si se les está negando la posibilidad de tener esperanza, ilusiones, sueños. La realidad que vive la mayoría de este sector de la sociedad es terrorífica, llena de vicios, de peligros, de sufrimiento. ¿Hacia dónde va México si quienes representan su mañana sólo encuentran una razón de vivir uniéndose a las filas del crimen?; ¿qué se espera de una juventud que ha vivido sumida en el miedo y rodeada de violencia?; ¿qué clase de políticos, gobernantes, serán los jóvenes de hoy con el ejemplo que les dan quienes conforman el Estado actual?



Por eso urge un cambio en México. Se necesita una revolución de las conciencias. Debe volver la paz para que se pueda lograr el progreso y el crecimiento. Con la transformación de México se lograría, mediante la educación, la cultura y la ciencia, recuperar a los ciudadanos que estamos a punto de perder, guiar a los niños y a los jóvenes por el camino de la justicia y el bien. Sólo así se puede, creando conciencia.

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