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martes, 12 de julio de 2011

De cómo llegué al Twitter. Primera parte



H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazosA)

Hasta hace poco ignoraba la importancia de las redes sociales. De hecho me resistía a ingresar a ellas. Las consideraba obsoletas y superfluas. Creía que la gente que utilizaba estos medios de comunicación era frívola, presumida, inútil. Yo no tenía ni Hi5 ni Messenger ni MySpace ni Facebook ni Twitter ni nada de esto. Pensaba que qué necesidad había de compartir la existencia de uno con el resto de la gente. Además, creía que había cosas mucho más productivas para ver y para leer que las fotos y las ideas de mis allegados o celebridades del mundo.

Pero todo esto cambió cuando un amigo, @betosolis7 , tomó mi celular, descargó Twitter y dejó su cuenta conectada. Esto sucedió durante el mundial de Sudáfrica 2010. Y ya cuando él no estaba conmigo, un buen día tuve la curiosidad de ingresar a la red social más dinámica del mundo. Ya dentro de ella todo parecía un rompecabezas. Leía noticias, arrobas sucedidas por nombres extraños, signos de número seguidos de dos efes, frases antecedidas de un signo de gato, etcétera. No entendí para nada el Twitter la vez que lo conocí.

Poco a poco lo comencé a utilizar con mayor frecuencia para estar actualizado de los marcadores de los partidos; a causa de que nos encontrábamos en un lugar donde no había ni radios ni televisiones, el único que tenía acceso a los resultados, minuto a minuto, de los juegos, desde la comodidad de su celular, era yo. Sin embargo, aún seguía sin entender lo que significaban las arrobas, los gatos, los RT, los FF. Pero poco a poco me iría informando de algunas cosas de estas, y otras habría de deducirlas.

Lo que siguió fue que decidí comenzar a seguir cuentas de periódicos y revistas de mi interés. Y busqué a La Jornada, a Milenio, a Reforma, al Excélsior, a El País, al ABC, a la BBC, a Proceso, a El Chamuco, a Letras Libres, etc. Luego busqué a periodistas, escritores y moneros como Hernández, Helguera, Rius, Patricio, Garci, Trino, Vargas Llosa, García Márquez, Volpi, Xavier Velasco, Sabina Berman, Dresser, Maerker, Julio Hernández López, Carmen Aristegui, Federico Arreola, Jenaro Villamil, Pedro Miguel, López-Dóriga, Granados Chapa, Marín, Ciro, Gutiérrez Vivó, y otro largo etcétera (no porque admirará a todos los personajes anteriormente enlistados, sino porque quería pluralidad). Recuerdo que muchos de ellos no tenían cuenta de Twitter, ahora la mayoría cuentan con una. 

Entonces decidí crear mi propia cuenta para convertirme formalmente en un tuitero. La cuenta era @HECavazos ; ahora es @HECavazosA . Mi primer seguidor fue @FedericoArreola . Y recuerdo que creía que tenía que escribir correctamente porque creía que este último leería todo lo que pusiera. Ya había leído sobre la importancia que le daba el otrora director de Milenio y de El Chamuco a la seriedad. No fue hasta tiempo después que me percaté que Arreola seguía a todos lo que lo seguían, que eran en ese entonces alrededor de 40 mil.f

Otra de las cuentas que comencé a seguir y recibí su reciprocidad fue la de @tuiterosproAMLO , misma que creo que dejó de funcionar. Y el día que escribí que "los milicos", los banqueros y los curas eran culpables de las injusticias sociales del mundo, recibí mi primera mención, y RT, de parte de ellos. Fue entonces cuando comencé a encariñarme con esta red social.

Esto último fue en julio, cuando Andrés Manuel López Obrador llevó a cabo un mitin en el Zócalo de la Ciudad de México. Y yo a diario tiuteaba mensajes de apoyo para el ex jefe de gobierno del Distrito Federal. A causa de esto último conseguí algunos "retuits" y, por consiguiente, seguidores.

Fue también por esas fechas que conocí SDPnoticias. Recuerdo que disfrutaba leer las columnas. Me sorprendía, cada vez que ingresaba a este periódico digital, la apertura y la libertad de expresión que se manifestaban en sus notas y artículos. Desde el primer momento desee escribir para ellos. A los primeros columnistas que leí fue a Polo Murillo, a Julio Roa, a Federico Arreola y a Victor Hernández.

Para ese entonces yo ya me había dado cuenta de la importancia que tenía Twitter si se utilizaba como una herramienta para crear conciencia. Y siempre que hablaba con la gente sobre esta red social les decía que si se utilizaba con inteligencia, podía servir para aprender; para estar al tanto de las noticias del mundo; para  cultivarse; para debatir; para  retroalimentación intelectual; y, sobre todo, para crear conciencia, frase con la que ahora concluyo todas mis columnas.

Continuará.  

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