Páginas vistas en total

lunes, 11 de julio de 2011

De México y de los centenarios




H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazos)



La primera gota de sangre que se derramó el 15 de septiembre de 1810 generó una terrible tradición: a partir de ese acontecimiento, cada cien años habría de bañarse el territorio mexicano de sangre mexicana; pues un centenario después, se desató otra sangrienta revolución en el país, y un bicentenario después, nos encontramos nuevamente en guerra. Y seguramente en cien años, si el mundo no se acaba, estarán matándose entre sí los mexicanos, nuestros descendientes.


Si estoy en lo correcto, me compadezco de mis tataranietos. Porque a diferencia de nosotros, nuestros paisanos en cien años no tendrán un centenario que festejar. Esto es a causa de que las guerras civiles que nosotros, los que vivimos en el 2010, festejamos, para bien o para mal, nos dejaron, en nuestra memoria colectiva, heroicas y libertadoras batallas; nos legaron, en nuestras convicciones e ideas, ideologías revolucionarias, humanistas, de paz, justicia y libertad; nos demostraron, a todos nosotros, que hemos tenido ancestros héroes, de todo tipo, mexicanos, llenos de vicios, de errores y, sobre todo, de virtudes.


Y es que qué le van a celebrar a esta guerra dentro de cien años, ¿a Felipe Calderón? Honestamente a él, específicamente a él, no lo creo; ¿habrán de recordar en un futuro a García Luna? Pues, según yo, tampoco; ¿festejarán el centenario de la aprehensión de "La Barbie"? En mi más humilde opinión, yo creo que dicho suceso se olvida antes del 2011; quizá, pensarán algunos, tendrán motivos de hacer fiestas por el aniversario número cien de la muerte de más de veinte mil criminales; pues a los que llegasen a pensar eso, les digo que, acorde con la idea que tengo de nosotros los mexicanos, no creo que ni en cien años seamos tan imbéciles y, por lo tanto, tampoco celebrarán eso ni celebrarán nada.


Consecuentemente, creo que en el 2110 se celebrará un bicentenario y un tricentenario, pues las hazañas bélicas del 2010 no han dado, ni darán, ningún motivo para festejarlas, al contrario: todos los mexicanos, acabando esta guerra, haremos todo lo posible por olvidarla lo más pronto que podamos, pues sólo ha traído consigo muertes inútiles, tragedias, desastres, caos y crisis.


Por todo lo anteriormente dicho, urge un cambio en esta festiva nación del presente; no creo que ninguno de nosotros quiera seguir viviendo en una etapa de la historia nacional que habrá de olvidarse. El México que tenemos, si no lo cambiamos, no será digno de ser recordado. No creo que alguien desee dejarle este país a sus nietos o a los nietos de sus nietos. Debemos trabajar para construir un México que cuando aquellos que desciendan de nosotros vean esa etapa de la historia como ejemplo a seguir; tenemos que lograr ese cambio para que en cien años celebren nuestros logros, nuestras aportaciones, nuestra revolución de las ideas; es imperativo que entendamos la necesidad de cambiar, que logremos crear conciencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario