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martes, 12 de julio de 2011

De una verdad a medias lo que dijo Gustavo Madero



H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazosA)


Creo que Gustavo Madero, nuevo presidente del Partido Acción Nacional, es un político gris, mediocre, pusilánime y débil; si logró ocupar este nuevo cargo, pienso que fue a resultas de que era el candidato predilecto de Felipe Calderón; además, considero a su ideología como escuálida e incongruente, ya que está a favor de las alianzas entre el partido que preside y el PRD, partido que representó un oxímoron del suyo durante décadas. Por consiguiente, le atribuyo los mismos calificativos a los dirigentes de este otro partido también: los "Chuchos". Otra razón que me hace calificar de escuálida a la ideología de derecha del presidente del PAN es a causa de su subordinación, casi patética, de éste en relación con su jefe, el titular del Ejecutivo Federal. Pobres y lamentables las dirigencias de los partidos de derecha y de izquierda en este país.

Pero, como todo, algo le encontré rescatable a Madero Muñoz: su última declaración. Sin embargo, no me sorprende en lo absoluto que resultó ser tibia también, pues fue una verdad a medias. El recién electo presidente del PAN dijo ayer que las aspiraciones del PRI de ganar las elecciones presidenciales en 2012 no eran otra cosa que "sueños guajiros". Y en eso tiene razón. No obstante, se equivoca al declarar que el PAN, así como ganó en 2000 y 2006, que en esta última no ganó, ganará en 2012. Verdad a medias, pues. Y es que sí: el PRI no ganará en los comicios federales de 2012, pero el PAN tampoco. Este último, menos. 


Y es que si Acción Nacional quisiese tener esperanzas, tendría que ganar su alianza en Edomex, que no pasará, y luego de obtener esta victoria, irían, bajo la misma alianza, en busca de la presidencial, pero con Ebrard como candidato, cosa que tampoco pasará. En el Estado de México la alianza entre el PAN y el PRD, de hacerse, quedaría en tercer lugar, y en 2012 la verdadera batalla por el triunfo la librarán Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador. Ganará el tabasqueño. Consecuentemente, Gustavo Madero tiene razón en que el candidato del  PRI no será el próximo presidente de la república, mas se equivoca en que será un candidato del PAN, porque ni siquiera lo tendrán. Y de tenerlo, también sería derrotado por el del movimiento en defensa del petróleo, la economía popular y la soberanía nacional.


¿Por qué digo todo esto? En primer lugar, porque los gobiernos de Vicente Fox y de Felipe Calderón les han dejado claro a los ciudadanos que el PAN no sabe gobernar, que México les quedó muy grande, que los empresarios no son ni medianamente buenos políticos y que Acción Nacional no le ha dado una sola razón al pueblo mexicano para que lo permitan rectificar los daños provocados en estos dos últimos sexenios dándoles la oportunidad de gobernar uno más, el siguiente. En segundo lugar, porque casi ningún mexicano suspira melancólicamente al recordar los 71 años de gobiernos priistas. No hay razones para retornar a la dictadura perfecta. Y, aunque el PRI, por medio de artificios y sugestiones, pretende engañar a la ciudadanía mostrando a un candidato joven, apuesto y bien peinado, todos sabemos que detrás de él están los grandes caciques y saqueadores del país.

Por eso debe México darle una oportunidad a la verdadera izquierda, no a la palera, a la izquierda nacionalista, congruente, progresista e igualitaria que representa el movimiento que encabeza Andrés Manuel López Obrador. Los mexicanos de izquierda, neutros, de derecha y apolíticos conscientes, saben que la alternancia partidista e ideológica en el poder es uno de los pilares de la democracia. Por consiguiente, vuelvo a proponer después de un tiempo de no hacerlo, que creemos y no dejemos de crear conciencia.

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