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lunes, 11 de julio de 2011

Del PRIAN, de Nueva Izquierda y de AMLO




H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazosA)



La alternancia partidista en la jefatura del Poder Ejecutivo Federal sería una de las formas en que se manifestaría una incipiente democratización nacional. Esta última parecía que se iba a dar, pero el fraude electoral del 2006 la frenó. Si no se hubiera orquestado éste, los tres grandes partidos habrían gobernado, alternándose, al país: el PRI de 1994 a 2000, el PAN de 2000 a 2006 y el PRD de 2006 a 2012.



Hace poco, Salinas de Gortari, habló de la importancia que tenía la alternancia en el poder. Todos sabemos que se refería a que, luego de que el PAN gobernará durante doce años, le tocaba al PRI gobernar durante, mínimo, cien. A causa de esta avidez política del Partido Revolucionario Institucional, los partidos Acción Nacional y PRD, encontraron un pretexto para buscar el poder, por el poder mismo, concretando alianzas entre ellos, Convergencia y, en algunas ocasiones, el Partido del Trabajo.



Los dirigentes de estos partidos justifican estas incongruencias ideológicas argumentando que sólo así pueden frenar a la inminente dictadura perfecta que amenaza con regresar: al régimen priista. Sin embargo, ese discurso es demagógico, falso y contradictorio. La razón, sencilla: quienes se ocupan de realizar estas alianzas son políticos, al igual que el candidato priista que se busca detener, sin vergüenzas al servicio de los canallas de la oligarquía, bautizada por AMLO como la mafia del poder.



Estas coaliciones son una traición a los principios fundamentales que rigen tanto al PAN como al PRD. Por esto, políticos, militantes, intelectuales y ciudadanos congruentes han expresado públicamente que se oponen a ellas. Además, porque no solamente representan una relación antitética estos partidos en su alianza, sino porque en realidad no significaría ninguna solución a la problemática social, económica y política en la que se encuentra el Estado de México, o México en sí. La estrategia de las dirigencias del Partido de la Revolución Democrática y del Partido Acción Nacional, no busca un cambio de verdad, busca satisfacer los intereses de unos cuantos nada más, entre ellos, los de Felipe Calderón.



Cabe mencionar que existe una gran diferencia entre la alianza que se concretó en Oaxaca, ya que la de Edomex no ofrece a un candidato como Gabino Cue; en cambio, consideran postular a Lucero. Simplemente no son comparables. Además, en Oaxaca ganó la izquierda; en Edomex el candidato será de derecha; o sea: el PAN está utilizando al PRD. Hecho que considero indignante y lamentable.



Y la cuestión más importante es que estas alianzas no representan, ni cambio ni alternancia ni democracia ni soluciones, pues quienes buscan sacarles provecho -los "Chuchos", la mayoría del PAN y Calderón -, son personajes muy similares: espurios, usurpadores, corruptos, vendidos y traicioneros. Los de Nueva Izquierda se impusieron, mediante un fraude, en la dirigencia del PRD; los panistas, la oligarquía y el PRI, impusieron, mediante el fraude, a Calderón en la presidencia; los del PRI, se impusieron, durante más de medio siglo y mediante el fraude, en el poder. Consecuentemente, todos ellos son lo mismo: ladrones, fraudulentos y embusteros.



Quienes promueven las alianzas se mofan de la democracia; a quienes buscan derrotar estas alianzas tampoco respetan la democracia. El PRIAN representa la corriente ideológica que ha demostrado ser la menos capaz, la más nociva para la nación, para el pueblo. Y Nueva Izquierda al buscar los mismos fines se convierte también en un lastre político. Tanto la dirigencia del PRD, el PAN y el PRI gobiernan para ellos y para los potentados que los mantienen y los apoyan.



Si llegaran a triunfar el PRD y el PAN en Edomex, conformarían un gobierno idéntico al priista, un gobierno que fungiría como comité administrativo de los negocios de la oligarquía. Por eso no debemos permitir que ni la alianza ni el PRI ganen en el Estado de México. López Obrador propondrá un candidato que busque satisfacer el interés público, que luche por que impere la justicia. Este será al candidato que ofrecerá un verdadero cambio y una solución. El candidato del PT será un candidato popular, no oligarca, que gobernará para el pueblo. Y es que como reza el lema del movimiento encabezado por AMLO: "sólo el pueblo puede salvar al pueblo". Salvémoslo entonces creando conciencia.

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