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lunes, 11 de julio de 2011

Dios no es culpable de las tragedias que nos azotan, es la oligarquía



H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazos)



A pesar de que millones creímos que por fin nos dirigíamos a la transición democrática, al cambio, al progreso, desde que llegó el PAN al poder, no ha hecho más que demostrarnos lo iluso que fuimos, como pueblo, cuando votamos por él; pues desde que nos gobiernan, hemos sido testigos de innumerables tragedias. El país ha sido escenario de catástrofes naturales, crisis económicas, suicidios, epidemias, muertes infantiles, marginaciones, ejecuciones, secuestros, homicidios, desapariciones, violaciones, robos, guerras, entre otras. Resumiendo, México está pasando por una situación social, económica y políticamente terrible.



¿A quién debemos señalar para gritarle culpable?, pues yo digo que señalemos a la oligarquía. Ésta, mediante la imposición que le hizo al país para que adoptase el modelo económico neoliberal, se ha enriquecido y fortalecido. Hoy, este pequeño grupo de mexicanos ha logrado violar y ultrajar la soberanía nacional, pues ejerce un control mayor que el del Estado sobre la gente. A éste se le despojó de poder para entregárselo al mercado. La oligarquía ha fomentado, de igual manera, la idea de que el individualismo impera sobre la colectividad; y esto ha creado a un pueblo egoísta, avaro y frívolo. Aparte de mantener a este último en la ignorancia y la estupidez utilizando a los medios de comunicación. Pero lo más grave, fue que esta inhumana, maquiavélica y sinvergüenza oligarquía orquestó los dos fraudes electorales que nos sumieron en esta miseria.



Lo que ha sucedido este sexenio es verdaderamente pavoroso: millones de desempleados, decrecimiento económico, una epidemia irresponsable y pésimamente tratada, una crisis fiscal, crecimiento en pobreza, ¡más de 80 millones de pobres! Y a los pobres los azotan huracanes, tormentas, deslaves; y como sus incompetentes, cleptómanos y corruptos gobernantes no invierten en infraestructura, pierde muchísimo quien nada tiene. Pero falta, eso no es nada... La muerte de 49 niños en la guardería ABC... La muerte de casi 30 mil mexicanos en todo el país. Y qué decir de las violaciones a los derechos humanos y las violaciones, como tal, que se hacen a diario en las zonas militarizadas. México tiene miedo. Le tememos a los criminales, a la policía, a los militares, al gobierno, a la oligarquía.



Y los culpables, directamente, han sido los presidentes. Aunque estos últimos en realidad no son más que títeres, máscaras, juguetes, esclavos, de la verdadera fuerza, del enemigo del pueblo, de los culpables indirectamente, los autores intelectuales de todos los crímenes que se cometen contra la nación: los que conforman la oligarquía, que pareciera ser que fuera una bestia que se alimenta de la sangre que se derrama en el país, de las lágrimas que brotan de los ojos mexicanos, del dolor que nos arranca un aullido a diario, del sufrimiento que padecemos, de nuestra desgracia, que es nuestra realidad.



Por eso a combatir a esta bestia. No podemos permitir que sigan terminando con nuestra nación. México debe ser de todos los mexicanos y no sólo de unos cuantos. Exijámosle a la oligarquía lo que es nuestro: el país. Que nos devuelvan la paz, la justicia y la libertad. Y para esto hay que organizarnos, cerrar filas, impulsar el cambio, la transformación del país. Invito a todos a unirse para trabajar en construir el México que siempre hemos deseado; invito a todos a no dejarse comprar ni manipular ni engañar por el enemigo; invito a todos a ser conscientes y a crear conciencia.

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