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lunes, 11 de julio de 2011

Equívocos casi todos los argumentos en contra de los nuevos derechos adquiridos por homosexuales



H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazosA)

La Iglesia, el Arzobispado, sigue, sin intención de rendirse, su necia lucha contra el nuevo derecho que personas homosexuales han adquirido: el derecho a contraer matrimonio. Y no menciono el derecho a adoptar a causa de que no son dos adquisiciones distintas: de la institución del matrimonio surgen diversos derechos y diversas obligaciones, uno de estos es el derecho a adoptar. A resultas, es un entendible, mas imperdonable, error decir: <<estoy de acuerdo en que los gays se casen; pero estoy completamente en desacuerdo en que éstos adopten niños>>, pues sería antijurídico que una minoría adquiera un derecho a medias o que se les niegue una garantía individual: la de formar una familia.

Retomando el tema del Arzobispado, ahora le exigen a todos los católicos a no llamar matrimonio al acuerdo de voluntades, entre dos personas, celebrado solemnememte ante fedatario público para formar una familia y un patrimonio. Por lo que tendrán que nombrar el contenido semántico de un significante en lugar de simplemente decir la expresión. La razón por la que han de someter a los fieles cristianos a esta ardua tarea lingüistica es que, según los padres, no se le puede llamar matrimonio “a lo que no tiene elemento alguno para no ser considerado como tal”. A lo que yo les respondería: el elemento fundamental, la base de todo matrimonio es, en mi más humilde opinión, el amor, mismo que pueden sentir tanto homosexuales como heterosexuales; en el siglo XXI, aunque el conservadorsísimo Arzobispado no lo crea, casi nadie se casa sin estar enamorado. Entonces, para variar, volvieron a hacer una declaración absurda. Como la de Valdemar, que afirmó que las legislaciones del Distrito Federal dañaban más que el narco, como las del Cavernal Sandoval Íñiguez, entre otras, cuando llamó al regente de la ciudad, Marcelo Ebrard, fascista.

Y es que no sólo el Arzobispado utiliza incorrectamente argumentos para criticar los matrimnios homosexuales y sus respectivas adopciones. Más adelante enlistaré los típicos argumentos que se dan para debatir en contra de estos temas:

1) ¿Que el matrimonio entre homosexuales va en contra de la naturaleza?

Sí, al igual que el matrimonio entre heterosexuales, pues todo aquello creado por el hombre no forma parte de la naturaleza, sino del arte, la ciencia o la artesanía. La institución del matrimonio, al ser creada por el hombre, no puede vérsele como algo natural; incluso uno de sus pilares, que es la monogamia, va en contra de la naturaleza misma del ser humano. Por esto no puede utilizarse a la naturaleza para criticar al matrimonio entre homosexuales.

2) ¿Que la finalidad del matrimonio es la concepción?

Sí, entre otras; sin embargo, no la más importante, pues, como mencioné antes, la gente no se casa porque quieren tener hijos solamente, sino que lo primero que los impulsa a tomar la decisión de contraer matrimonio es el amor.

3) ¿Que la expresión matrimonio, por su etimología, no se puede utilizar para nombrar la misma unión, pero de personas del mismo sexo?

Sí, pero no se puede preponderar en todos los casos la etimología sobre la semántica. La palabra patrimonio pareciera ser antónimo de matrimonio porque aquella viene de "padre "a causa de que en el Derecho Romano se le llamaba patrimonio a la propiedad heredada de los padres de familia (Pater Familias), pero no lo es. También, por ejemplo, en la Biblia se utiliza la figura retórica de la prosopopeya para personificar al Espíritu Santo en una paloma, y no por eso hemos de llamar zoofílica a la Virgen María.

4) ¿Que los niños que crezcan dentro de una familia conformada por dos hombres o dos mujeres crecerán con otra educación, homosexuales o perturbados?

Sí, al igual que puede crecer, con los mismos problemas, un niño educado por un matrimonio heterosexual. Sin embargo, como lo afirmó la señora Poniatowska, a los hijos no se les educa con el sexo sino con ideas y con amor. Además, ¿qué niño no preferiría crecer en una familia, aunque sea de padres homosexuales, que en un orfanato? Las posibilidades que les puedan brindar los matrimonios homosexuales a esos niños que adopten, no se las brindará jamás ni una casa hogar ni un orfanato ni la iglesia ni el Estado.

Esos son, en mi opinión, los cuatro argumentos que se utilizan con más frecuencia para oponerse al derecho de casarse y de adoptar que han adquirido las personas homosexuales.

Es un hecho que las buenas costumbres están cambiando, pero no desapareciendo. Hace cincuenta años ningún estadounidense podía concebir que un afroamericano asistiera a la universidad. Y seguramente el primer hombre de color que asistió a Harvard, le auguraron que lo iban a discriminar, faltar al respeto, lastimar, ultrajar, calumniar, etc. Pero él creyó en sí mismo, él no pensó que la sociedad no estaba lista, él se atrevió a dar ese paso. Hoy el presidente de Estados Unidos es negro, mañana quizás sea homosexual, y puede hacer un mejor trabajo que el actual.

 Aceptemos nuestra realidad y quitémonos el fatalismo y la mediocridad de pensar que este país no está listo para progresar libremente, para abrir las mentes de sus ciudadanos, para crecer, para modernizarse. Hay que crear conciencia.

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