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martes, 12 de julio de 2011

La mejor arma para combatir al PRI es la memoria de los mexicanos



H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazosA)

Luego de 71 años de gobierno, en el año 2000, salió de Los Pinos el Partido Revolucionario Institucional. No fue por voluntad propia; no. El pueblo de México, por la vía pacífica, por la vía electoral, ejerció su derecho al sufragio a favor del cambio, en contra de la permanencia priísta en el poder.

El PRI ya había perdido elecciones en el pasado, hay quienes afirman que en el 40, en el 52, en el 58 y en el 88 las perdieron. Sin embargo, durante los comicios federales del 2000, el descontento colectivo, la avidez de cambio, el hartazgo nacional, el anhelo de las masas por ‘derrocar’ a la, como la nombró Mario Vargas Llosa, “dictadura perfecta”, eran casi totales, palpables, reales.

Y se le ganó al PRI. La gente salió a votar en contra de este partido; se votó a favor del candidato del Partido Acción Nacional, Vicente Fox Quesada, una de esas personas que me hacen pensar que mi abuelo, cuando decía que la inteligencia se medía del cielo a la cabeza, tenía razón. Pero al electorado no le importaban mucho ni las propuestas ni la inteligencia del abanderado blanquiazul. México simplemente quería derrotar al partido tricolor.

El pueblo mexicano estaba harto del Revolucionario Institucional a causa de los eternos fraudes electorales que impedían la alternancia en el poder; la gente se daba cuenta de la falta de democracia que impedía la instauración de un gobierno plural, incluyente y libre; la juventud estaba indignada a resultas del autoritarismo que se manifestaba en represiones a campesinos, mineros y estudiantes, y del totalitarismo que se divisaba en los tradicionales ‘dedazos’. Familias lloraban todas las noches por los desaparecidos; las masas se empobrecían, se marginaban, a diario a causa de las crisis económicas provocadas por la corrupción, la cleptomanía, la negligencia, la ineptitud priísta. Eso, y muchas cosas más, asesinatos, violencia, saqueo, afectó al país sobremanera. El PRI trajo consigo muchos males, demasiados.

Por lo anteriormente expuesto, me sorprende que 12 años después de haber vencido al PRI, el pueblo haya olvidado las razones por las que le arrebató el poder a este partido. Hoy quienes manipulaban a los ignorantes diciéndoles que si el malo era el Revolucionario Institucional, que lo tacharan en la boleta, quienes decían que el PRI era el único partido político mexicano basándose en sus colores, hoy esa clase de políticos vuelven a encabezar las encuestas, pretenden retornar al poder.

El hecho de que el PRI haya recuperado popularidad no se debe a que representen una nueva generación de políticos; no; es a resultas de la escasa memoria de los mexicanos. Porque es mentira de que sean un nuevo PRI. Son los mismos, pero aprendieron de sus errores; ahora vienen más colmilludos y experimentados. Si, insisto, el pueblo de México tuviese más memoria y menos recuerdos, otro gallo cantaría. No obstante, aún no es tarde para recordar. Y la mejor arma para combatir al PRI es la memoria de los mexicanos. A crear conciencia.

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