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lunes, 11 de julio de 2011

La nación te lo demanda, Calderón



H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazosA)



El primero de diciembre de 2006, luego de un terrible y desvergonzado fraude electoral y diez días antes de que se declarara una guerra irresponsable y destinada al fracaso, Felipe Calderón tomaba protesta, ilegítimamente, como como presidente espurio. Esto lo realizó con el discurso que citaré a continuación, mismo que a su vez fue el preludio de una de las épocas más sanguinarias, caóticas, trágicas y desastrosas del país:



"Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y la prosperidad de la Unión, y si así no lo hiciere que la Nación me lo demande".



Pues a resultas de que el ciudadano Felipe de Jesús Calderón Hinojosa no ha hecho nada de lo que protestó aquella tarde de nuestra tragedia, el pueblo, núcleo de la nación, se lo debemos demandar, tal y como se nos lo exigió.



Y es que, ¿que Calderón ha guardado y ha hecho guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ésta emanan? Creo que no. En primer lugar, porque el artículo cuarto establece que "Toda persona tiene derecho a un medio ambiente adecuado para su desarrollo y bienestar". También, dice la Ley de Leyes en el artículo dieciséis que "Nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio o posesiones, sino en virtud de mandamiento escrito de la autoridad competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento". Estos dos ejemplos de violaciones a las Garantías Individuales son las que se dan con más frecuencia en el gobierno usurpador y autoritario.



Ahora, argumentaré. Primero: en relación con el artículo cuarto constitucional, queda claro que la declaración de guerra contra el crimen organizado, proveniente del poder Ejecutivo Federal, no ha permitido que las personas puedan desarrollarse, ni gozar de bienestar. La situación bélica del país afecta, asimismo, a los diversos ecosistemas y contamina. Por otro lado, por lo que se entiende medio ambiente, también debe considerarse como tal aquello que afecta y condiciona la vida de las personas y de la sociedad, ya que el medio ambiente comprende valores sociales también. Por consiguiente, la guerra fallida de Calderón viola, indudablemente, nuestro derecho de desarrollarnos en un medio ambiente adecuado. Debemos exigírselo.



Segundo: respecto a lo que establece el artículo décimo sexto, es evidente que se nos viola ese derecho fundamental del cual gozamos todos los mexicanos, pues los retenes militares y policiales nos molestan en nuestra persona, familia, en unos casos y en nuestras posesiones; incluso, dichos retenes han ido, en algunas ocasiones, más allá de molestar a los ciudadanos: los han asesinado. Este es otro ejemplo claro de una violación a nuestras Garantías Individuales provocada por políticas del Ejecutivo. No podemos seguir permitiéndoselo. Debemos exigirle que cesen, al igual que las anteriores.



El Sr. Calderón también protestó "desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo (le) ha conferido, mirando en todo por el bien y la prosperidad de la Unión". Y, pues, evidentemente, al igual que lo anterior, no fueron más que embustes y demagogia; en primer lugar, porque el pueblo, claro está, no le confirió el cargo de Presidente de la República; en segundo lugar, porque jamás ha mirado por el bien y la prosperidad de la Unión, sino al contrario: por el deterioro, la dolencia y la muerte de ésta.



Por eso la Nación le demanda a Calderón, como este último exigió que lo hiciera en caso de no cumplir con lo protestado, que le cumpla al país. Sin embargo, en mi opinión, creo que ya es muy tarde. El daño ya está hecho. La esperanza radica en el cambio, no en la corrección. Por eso, si algo he de exigirle al jefe del Ejecutivo Federal es su renuncia. La dimisión de Felipe Calderón significaría prudencia, humildad, sensatez e inteligencia de éste. Pero como será muchas cosas menos inteligente, no creo que renuncie. Ahora sólo creo en un futuro diferente, mejor. Ése es mi anhelo; y sólo creando conciencia lo podré alcanzar.

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