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martes, 12 de julio de 2011

Mañana marcharé. Y lo haré en silencio



H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazosA)


Creo que la importancia de marchar en silencio radica en que este último puede expresarlo todo; un grito, una consigna, un cántico, pueden decir micho, pero jamás lo dirán todo. Se quedan cortos, no logran expresar la totalidad de las exigencias, demandas y críticas que se pretenden hacer. Y el silencio, en cambio, sí. 

Por eso marcharé en silencio. Y mi silencio contendrá mi indignación, mi enojo, mis demandas, mi solidaridad y mi dolor. El que no grite que ya basta de sangre, que no quiero que muera nadie más, que renuncien la mayoría que conforman la clase gobernante, no significa que mi mensaje no vaya a llegar a los oídos de mis enunciatarios. Al contrario, ellos, con su conciencia retorcida y profanada se imaginarán que con mi silencio pretendo decirles eso, y más.

Mañana el silencio de cientos de miles, millones quizás, gritará que los mexicanos estamos hasta la madre de tanta violencia de tata impunidad, de tanta muerte, de tanta negligencia política, de tanto miedo.

Vivimos ya en un Estado de emergencia de facto. El gobierno de Felipe Calderón nos ha abolido muchas de nuestras Garantías Individuales. No tenemos libertad de expresión en cuanto al tema del narcotráfico; no tenemos libertad de tránsito; no tenemos derecho a reunirnos en ciertos lugares, a ciertas horas, por cuestiones de seguridad; no tenemos derecho a vivir en paz y armonía.

A causa de lo anteriormente mencionado, el silencio será un mensaje cuyo principal destinatario serán las autoridades, los gobernantes. Porque son ellos quienes tienen la obligación de procurar justicia y mantener un Estado en el cual impere la ley y el bienestar de sus ciudadanos. Sin embargo, nos tienen bajo un régimen inepto que ha permitido que la ciudadanía viva presa de un pánico provocado por estrategias erróneas que ha ideado la clase gobernante, como esa estupidez conocida como "la guerra contra 'el narco'".

Mañana marcharé. Y lo haré en silencio. Espero hacerlo rodeado de una masa inconforme, harta, indignada y que esté verdaderamente hasta la madre de la violencia que ha venido azotando a nuestro país, y que crece exponencialmente, durante casi media década.

Debemos crear conciencia.  

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