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lunes, 11 de julio de 2011

México, un Estado fallido


H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazos)
Las características que debe reunir un Estado para que se le considere fallido, según el centro de estudio estadounidense Fondo de Paz, son las siguientes:
1.- que se pierda el control social y jurídico de un territorio;
2.- que se pierda el monopolio del uso legítimo de la fuerza;
3.- que se desgaste el prestigio y la influencia de la autoridad legítima;
4.- que no se proveen de manera apropiada los suministros básicos a los ciudadanos;
Se dice que un Estado falla cuando éste fracasa en el control de la colectividad de personas y en la regulación de las relaciones de éstas; es decir, cuando se percibe en su población un verdadero fracaso social. Otra característica del Estado fallido es que entre las asociaciones de interés público y afiliación individual, o partidos políticos, que en él se encuentran, se manifiesta un caos irremediable. Y, por último, se da este fenómeno cuando la economía que lo sostiene cae en una crisis grave que se prolonga en el tiempo.
Lo que origina toda esta serie de problemáticas sociales, políticas y económicas, es la debilidad e ineficacia del gobierno que se encuentre en el poder mientras imperen dichas circunstancias. Y a resultas de ese par de cualidades que reúne dicho gobierno, se pierde el control y la gobernabilidad de extensas regiones del territorio, se pierde la eficacia para suministrar los bienes fundamentales a la población, se incrementa la criminalidad y la economía no deja de degradarse.
Acorde con lo anteriormente establecido, se puede deducir que el Estado Mexicano ha fallado. Es evidente que la situación del país reúne todos los requisitos y exterioriza todas las características de un Estado fallido. Durante este sexenio, todos los mexicanos hemos sido testigos de cómo una guerra que se lleva a cabo en nuestro territorio está terminando con la paz, con la justicia y con la libertad de los mexicanos. Y es un lamentable hecho que nadie está ganado, al contrario: todos los mexicanos estamos perdiendo.
A continuación utilizaré ejemplos para demostrar la indudable falla de nuestro Estado:
1.- ¿Ha perdido el Estado el control social y jurídico de un territorio?
Sí, es incuestionable la falta de justicia que se vive en el país. El principio de legalidad es un adorno de nuestra Constitución. La impunidad en México es grotesca y real. Y, por si fuera poco, cuando algunos jueces han intentado que se establezca el imperio de la ley, han sido asesinados o víctimas de atentados en contra de sus vidas. Hoy en día el Poder Judicial carece de tanta autoridad, que hasta los curas les faltan al respeto.
En relación con el control social, al igual que con el jurídico, es un hecho que se ha perdido. El índice de criminalidad en el país es altísimo, la corrupción ha llegado a convertirse en el aceite que mueve a la máquina de la burocracia, el número de desempleados cada día es mayor -a veces hasta se incrementa en cuarenta y tantos mil en un día-, la educación es patética y, por último, se aprecian abusos, explotaciones, opresiones, por doquier.
2.- ¿Ha perdido el Estado el monopolio del uso legítimo de la fuerza?
Sí, y no sólo lo ha perdido: en algunas ocasiones ha sido hasta superado. Pero hoy en día hay un oligopolio del uso de la fuerza: existe la fuerza de las autoridades federales y locales, la del crimen organizado, la de los distintos paramilitares y la de los criminales comunes.
3.- ¿Se ha desgastado el prestigio y la influencia de la autoridad legitima?
Por supuesto, hoy una inmensa cantidad de mexicanos estamos en contra del proyecto principal del gobierno que se encuentra en el poder: la lucha, mediante la violencia, al crimen organizado; cada día nos sumamos a esta reprobación hacia nuestras autoridades. ¡Y qué decir de la desaprobación de los ciudadanos hacia nuestras fuerzas cuando éstas asesinan a ciudadanos inocentes! Además, la raíz del problema está en que la gran mayoría no sólo le quitamos prestigio y no nos dejamos influenciar por la autoridad legítima, sino que incluso la consideramos ilegítima.
4.- ¿Se proveen de manera inapropiada los suministros básicos a los ciudadanos?
Claro que sí, hoy en día existe el problema en cuestiones de canasta básica, de suministro de agua, de petróleo. Hay estados que a causa de catástrofes naturales y negligencia política de sus gobernantes, se encuentran en condiciones paupérrimas. Otro ejemplo es el del "mojado" que lo deja todo para irse al norte porque su patria no le ha dado nada.
Desde hace muchos años, México, no era escenario de una debacle como de la que está siendo ahora. Seguimos sumergidos en una de las peores crisis económicas de la historia; el país está siendo secuestrado por la violencia; las instituciones están perdiendo todas sus fuerzas: van trece alcaldes asesinados, un ex alcalde secuestrado, un candidato a gobernador asesinado, etc. ¿Quién tiene el poder, el Estado, el narco o el mercado? Si fuese cualquiera de los dos últimos, ya ni soberanos somos, pues soberanía implica que no exista poder supremo al del Estado.
En conclusión, según yo, no cabe duda: México, Estado fallido. Y desgraciadamente de verdad lo creo. Sin embargo, sólo le quedan dos años al gobierno culpable de todo esto. Espero que el siguiente jefe del Ejecutivo Nacional sea más capaz, que ofrezca una solución y que logré un cambio, un progreso. Lamentablemente las opciones no son muchas, de hecho, a mi parecer, sólo hay una; solamente uno de los candidatos que reúne la capacidad para gobernar este país, la inteligencia para ofrecer una solución al problema del Estado Fallido y las virtudes, las ideas, para lograr el cambio y el progreso. Para que ese candidato quede, debemos unirnos todos y crear conciencia.

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