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lunes, 11 de julio de 2011

México, un país eternamente dividido



H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazos)

México, desde sus inicios, ha sido un país dividido, bélico, carente de unidad, equidad e identidad; durante el virreinato, la población de la Nueva España se dividía en peninsulares, criollos, mestizos, indígenas, zambos, saltapatraces, etc. Y era tan drástica la falta de unidad, que se tomó a la imagen de la Virgen de Guadalupe, imagen mestiza, hija de Quetzalcoatl y la Virgen Morena, para poder unir a los mexicanos para que se levantaran en armas y lograran independizarse. Por lo que se inició una lucha entre independentistas y reales. Al triunfar la revolución de independencia, triunfaron los progresistas.

Una vez independiente la nación, comenzó una nueva disputa ideológica que dividió a los mexicanos: federalistas contra centralistas, siendo estos últimos los conservadores y aquellos los liberales. Después de triunfos de ambos bandos y promulgaciones de constituciones federalistas y centralistas, el federalismo triunfó. Nuevamente vuelve a triunfar la ideología renovadora.

Luego de muy pocos años de paz, comienza otra guerra que dura una década aproximadamente: la Guerra de Reforma; ésta la lucharon liberales contra conservadores o, mochos. Miles y miles de mexicanos vuelven a perder sus vidas a causa de esta división social. No obstante, al triunfar el bando liberal, triunfan, otra vez, los reformistas.

Aquella no fue la última vez que el país se dividió, pues a principios del siglo XX, se inició una revolución en contra de una dictadura, en la cual se enfrentaron revolucionarios y reaccionarios; y con el triunfo de los revolucionarios no cesaron las batallas. Una vez derrocado el dictador, los caudillos de la revolución dividieron al pueblo y siguieron luchando entre sí. Sin embargo, en los años treinta se instaura la paz con el triunfo y el inició del gobierno revolucionario.

Por lo anteriormente expuesto, queda claro que los conservadores no han ganado ninguna de las guerras importantes que se han llevado a cabo en México; es un hecho que tuvieron gobiernos transitorios como los de Iturbide y Maximiliano, a quienes fusilaron y los de Zuloaga y Díaz, a quienes exiliaron. Pero los verdaderos triunfadores de la historia mexicana son los liberales. Sin embargo, cuando la lucha entre la izquierda y la derecha se ha dado en las urnas y no en el campo de batalla, los conservadores, por medio de artilugios, engaños y fraudes, la han ganado.

La siguiente gran división ideológica que se dio en México fue cuando se creó el PRD. Excelentes políticos, intelectuales, conformaron un gran partido para participar en las elecciones de 1988. Lo hicieron perfectamente, ganaron de forma honesta y contundente; no obstante, se hizo un fraude para no permitirles quedarse con la jefatura del Poder Ejecutivo. Y dieciocho años después, la historia se repitió: los conservadores volvieron a ganar, de forma fraudulenta, una batalla.

Por eso mismo, estas fiestas del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución, no deben ser encabezadas -aunque desgraciadamente creo que así será-por un gobierno cuyos ancestros ideológicos son todos aquellos que estas guerras derrocaron: los conservadores. Y mucho menos, sobre todo en cuanto a celebrar la Revolución Mexicana, debe pronunciar un presidente espurio e ilegítimo la frase que originó esta resurrección: "Sufragio EFECTIVO, no reelección". Y, por si fuera poco, que el PAN celebre la lucha que instauró, fundamentó y dotó de competencia al único gobierno que hoy se le presenta como verdadera oposición, se me hace ridículo.

Y todos los mexicanos debemos estar conscientes de esto; ya lo dijo la historiadora Alicia Mayer: “Tenemos que conocer cómo hemos ido construyendo la nación. Sólo así podemos reflexionar sobre lo que hemos sido, lo que somos y hacia dónde vamos". Si encontramos paradojas, incongruencias, en estos festejos, debemos criticarlos, debemos oponernos; para que no nos engañes, manipulen, compren: debemos crear conciencia.


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