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lunes, 11 de julio de 2011

No es que seamos brutos, es que el duopolio televisivo nos embrutece


H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazosA)

Alguna vez, Emilio "El Tigre" Azcárraga Milmo, hablando de la situación del país, dijo que hacía Televisión para jodidos porque México era un país jodido; desgraciadamente, tenía razón: la programación que ofrecía, ofrece y, seguramente, seguirá ofreciendo Televisa, es muy jodida; y, peor aún, es que también acertó y seguiría acertando con el adjetivo con el cual calificó a la nación. Pero lo que también es un hecho, es que una de las razones por las que seguimos así es a causa de esa televisora y su "competencia", mismas que conforman un duopolio que no hace más que mantener a la sociedad aletargada, desinformada y embrutecida.

Esto se puede apreciar en el poder que ejerce este duopolio sobre el Estado: controla al gobierno, a la población y se manifiesta en todo su territorio. Televisa y Tv Azteca organizan la política nacional, manejan las riendas del pueblo, establecen lo que es verdadero y lo que es falso; ellos prácticamente se encargan de determinar la realidad de México, al grado de que las personas más influyentes en este país son los dos rostros -y digo rostros porque no son más que eso- de Televisa: Carlos Loret de Mola y Joaquín López Dóriga, alias "El Ticher" (hasta que tanto de idiotizados debemos estar como para que apodemos a ese vendido: "maestro").

Sin embargo, el mayor talento de estas televisoras consiste en crear una especie de amnesia colectiva y epidémica; hoy, incluso, se dice que somos de memoria corta, ¡y vaya que si lo somos! Es increíble cómo la programación de este medio de comunicación puede lograr que nosotros, los mexicanos, olvidemos todo lo que a ellos no les conviene que recordemos. Unos ejemplos importantes serían los siguientes:

1) que después de más de medio siglo de totalitarismo, autoritarismo, de robos a manos llenas, de deficiencia económica, de desigualdad, de ausencia de democracia, queramos volver a esto. Su candidato encabeza las encuestas;

2) que hace algunos años, al hombre que tenía la simpatía de casi todo el pueblo mexicano, en unos cuantos meses, convirtieron su imagen en amenaza nacional, en el retrato de la locura, en el símil de la dictadura, en sinónimo de tragedia. Este hombre recibió esto porque quería, por el bien de todos, acabar con su duopolio;

3) que llegamos a ver como héroe al hombre que calificó a México al mundial, a pesar de que hace ocho años no podíamos verlo ni en pintura. Ellos exigieron que fuera ese Director Técnico quien entrenara a la selección;

4) que a pesar de que a diario nos damos cuenta de nuestra realidad política, social y económica, cuando tienen que vender promoción a los gobiernos a causa de las fiestas patrias, logran que olvidemos todo, que pensemos que somos los dueños del mundo, que estamos perfectamente, que es digno gritar con toda la soberbia que se pueda: viva México cabrones. Los únicos que ganan son ellos; nosotros al día siguiente despertamos en el México de siempre: el de la guerra, el de la pobreza, el de la corrupción;

Todo esto y muchas cosas más genera ese terrible duopolio Televisivo. Y no podemos seguir permitiéndoselo. Es hora de que les demos la espalda; hay colaboradores en otros medios de comunicación que no intentan engañarnos, que son objetivos, que no se venden y que sí están dispuestos a decirnos la verdadera verdad, no la de ellos, no la que nos busca imponer la oligarquía, la de nosotros. Tenemos que formarnos un criterio puro y sin ponzoña acerca de nuestros políticos, nuestros gobernantes. Que sea la última vez que a causa de la demagogia de las televisoras nos parta el corazón la selección por no ganar el mundial. Es necesario que abramos los ojos y nos demos cuenta de que México necesita cambiar y que ese cambió debe de empezar a darse en nosotros: en su gente; despertemos y ayudemos a los nuestros a despertar para empezar a crear conciencia.

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