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lunes, 11 de julio de 2011

Rodrigo Medina es la prueba de que Peña Nieto no funcionaría



H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazos)



Rodrigo Medina de la Cruz comenzó, el día de ayer, en su primer informe, afirmando que su gobierno no se ha abstenido de hacer nada para combatir al crimen organizado en Nuevo León. Luego, desvió su discurso para enfatizar en que el estado que gobierna ha enfrentado la crisis económica que provocó el huracán "Alex". Todo esto lo hizo frente a pancartas con leyendas que rezaban: "Basta de discursos. ¡Resultados!". Claro que no hizo caso. Pero, ¿a partir de hoy lo hará? No lo creo.



En su informe, Medina, prosiguió afirmando que la realidad de Nuevo León no se ocultaba sino que se enfrentaba con la fuerza de la ley. A lo que yo me pregunto: ¿cómo ocultar lo que sucede en este estado? y, ¿existe un imperio de la ley, de verdad? Si sí, a mi me cuesta mucho creerlo. Pues es sabido que reinan la corrupción y la impunidad, como en la mayoría de las entidades federativas que conforman nuestro país.



Más adelante, el temerario gobernador, declaró, hablando por toda la gente de Nuevo León, que el "narco" no lo intimidaba y que no lo intimidará jamás. Y otra vez hace este hombre que me cuestione: ¿que no lo intimidan?, y ¿que no lo intimidarán jamás? Si esto fuese cierto, entonces porqué su familia lleva ya un tiempo considerable viviendo en McAllen, Texas y, se rumora, que él ya los alcanzó.



El gobernador siguió su informe de gobierno, como buen priista, demagógicamente. Aseguró que la inseguridad, los problemas financieros y la catástrofe provocada por el huracán "Alex" no han sido obstáculos para el progreso de Nuevo León. Nuevamente me pregunto: ¿qué no han sacado millones de dólares de esa identidad?, ¿qué no han cerrado miles de negocios a causa de que la gente no sale de sus casas más que para cumplir con sus obligaciones?, ¿qué no un sector de la clase alta no ha enfilado camino hacia el norte de la frontera? Venga, no hay que dejarnos engañar. Medina, volvió a mentir.



El 2010 ha sido uno de los años más sangriento en la historia de Nuevo León y de Monterrey. Los asesinatos subieron, en esta entidad federativa, casi 1000%, y en Monterrey, un poco menos de 400%. Han habido más de 500 asesinatos y casi a diario se viven "Narco-Bloqueos", atentados y balaceras. Los siempre trabajadores, simpáticos y fuertes regios, hoy viven una situación que viola sus garantías individuales, siendo, tanto autoridades como criminales los culpables. A diario llegan a la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Nuevo León denuncias contra violación de derechos humanos, los acusados: militares. Esta gente necesita justicia, paz y libertad.



Nunca olvidaremos a los estudiantes acribillados por soldados, a la familia masacrada por pasarse un retén militar, mismo que es anticonstitucional, a Lucy Quintanilla, quien acaba gde morir, también, a causa de un incidente entre narcotraficantes y autoridades. Pero quien menos olvidará estos antecedentes será el gobernador de Nuevo León, pues esto pesará en su conciencia por el resto de su vida. Y claro que tampoco ignoró las muertes, tanto de policías, militares y narcotraficantes, pues todos ellos también son personas, son humanos.



Rodrigo Medina de la Cruz, a resultas de todo lo anteriormente mencionado, debe renunciar. Y su cómplice: Felipe Calderón, también; ellos son los culpables de las muertes en Nuevo León. A causa de sus gobiernos negligentes se ha salido de control la guerra contra el crimen organizado. Quizás nunca lo hubo. Pero es un hecho que es su responsabilidad lo que está sucediendo en México.



Y más importante todavía es la similitud que hay entre Medina de la Cruz y Peña Nieto: ambos son priistas jóvenes, bien parecidos, consentidos de Televisa y allegados de la oligarquía, de la mafia política. Ambos presumen ser la nueva generación del PRI. Sin embargo, detrás de ellos están los dinosaurios corruptos y mafiosos que pretenden establecer una especie de maximato, como el que estableció Calles, para gobernar a México a través de estos jóvenes gobernadores del partido revolucionario institucional, que más que eso son sólo unos muñecos lindos, unos títeres.



Por eso, insisto, debemos exigir la renuncia del gobernador de Nuevo León. Si logramos que éste caiga, demostraremos que ese nuevo producto que nos quiere vender el PRI a través de los medios, sobre todo Televisa, es de pésima calidad. Golpeando a Medina, golpeamos a Peña Nieto. Y la esperanza radica en un rumor que circula: fuertes empresarios regiomontanos están exigiendo también la renuncia del gobernador Medina de la Cruz. Es momento de unidad, de no diferenciar entre clases sociales: tanto los menos favorecidos, los miserables, los de la clase media, los de la clase alta, deben unirse en Nuevo León para demostrar que el "peñanietismo" es sólo una muestra más de cómo Televisa nos quiere ver la cara. Si se logra probar la inutilidad de Medina en Nuevo León, se probaría que Peña Nieto, de ganar las elecciones en 2012, tampoco funcionaría. Así que, por favor, a crear conciencia.

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