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lunes, 11 de julio de 2011

Urge que regresen los militares a los cuarteles




H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazosA)


La guerra fallida de Felipe Calderón provocó que se militarizaran entidades federativas enteras y cientos de municipios. Esta situación bélica ha sumido a millones de ciudadanos en el pánico, en el desasosiego, en la aflicción y en el odio. Por primera vez, a causa de este conflicto armado entre el Estado y el "narco, migran hacia el norte tanto miserables como opulentos. La guerra ha traído consigo, además de muerte, bancarrotas, pérdidas económicas, déficit público y marginación. Miles de negocios han tenido que cerrar sus puertas. Demasiados pequeños y medianos empresarios han visto sus sueños desvanecerse. Esto debe terminar.



Pero, indudablemente, el mayor de los problemas que han surgido de esta lucha contra el crimen organizado es el peligro que representa salir a las calles de las ciudades militarizadas. Y es que en dichos sitios es donde se han presentado incontables denuncias contra violaciones de Derechos Humanos. Es decir, que no hay buenos y malos en esta guerra. Todos son malos. Porque a veces los enfrentamientos son entre los cárteles, otras veces entre autoridades y narcotraficantes; a veces ganan los policías y los militares, otras ganan los "narcos". Pero quienes siempre perdemos somos los ciudadanos.




Otro grave problema que representan los militares, es que provocan un autoritarismo y una represión terribles. A lo largo del sexenio hemos sabido de familias que acribillan por saltarse retenes militares, mismos que son anticonstitucionales porque violan Garantías Individuales. ¿Cómo olvidar a los estudiantes que han sido víctimas de las balas de la negligencia y la corrupción de nuestras autoridades? La militarización no hace más que restringir libertades, generar más impunidad, acabar con la paz y destruir los pequeños indicios de justicia que aún nos quedan.



Por último, me preocupa lo que pudiera suceder en la jornada electoral del 2012. Se dice que ya se están orquestando distintas artimañas para impedir la democratización del país. Se sabe que la oligarquía, conformada por Azcárraga Jean, Salinas Pliego, Larrea, Claudio X González, Elba Esther Gordillo, Bailleres, Norberto Rivera, entre otros, todos ellos encabezados por Salinas, no permitirá que se instaure un gobierno que vele por el interés público y no el particular. Y otro fraude haría enfurecer al pueblo. Y las calles repletas de militares y ciudadanos enfurecidos, pueden acabar bañadas de sangre. Debemos impedirlo.



Por eso, antes de que sea demasiado tarde y para terminar con tanta violencia y tanta muerte en el país, debemos exigir que los militares regresen a los cuarteles. Porque, insisto, nuestro México sólo en paz podrá crecer. Tenemos que permanecer unidos; no debe cesar nuestra lucha ni se debe extinguir la llama de nuestra esperanza. El cambio que tanto anhelamos ha de llegar; transformaremos México. A causa de esto, por un México pacífico, urjamos a los milicos que se vayan; por un México próspero, combatamos a la oligarquía creando conciencia.

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