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lunes, 11 de julio de 2011

Yo creo que sí: prefiero a Peña Nieto




H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazosA)



No soy católico. Soy agnóstico o, incluso, quizás ya a estas alturas me podría considerar ateo. También, me he dedicado a combatir a la voz manipuladora y fanatizadora de la Iglesia. Creo que el día que se callen los ministros de culto, una nueva sociedad florecerá. Sin embargo, admiro y respeto una enseñanza teológica que, si bien fue inspirada en la filosofía platónica, la adoptó Agustin de Hiponia y se impartió en la enseñanza católica: las cuatro virtudes cardinales (justicia, prudencia, fortaleza y templanza).



Todo hombre, para podérsele llamar gran hombre, debe ser justo, prudente, fuerte y de temple; si ha de dedicarse a la política, debe ser leal también. ¿Por qué? Pues un político, sobre todo si piensa gobernar, debe ser su constante y perpetua voluntad darle a cada quien lo que es su derecho, lo que se merece. Del mismo modo, tiene que tener la habilidad de discernir lo que es bueno y es malo; no puede titubear ni debilitarse a la hora de tomar decisiones. No se debe rendir ante nada. Y no puede tener arrebatos, ni puede permitirse caer en vicios ni placeres de opulencia. Por último, debe de ser agradecido, fiel y tener una firme lealtad hacia aquél que lo apadrinó y se lo debe todo en política.



Y si existe un grupo de políticos que carecen de estas virtudes son los "Chuchos" y los panistas. Aquellos porque traicionaron a aquél que les dio un lugar en la política mexicana, que les dio el poder que hoy tienen y a quien le juraron lealtad: a Andrés Manuel López Obrador. Pero no sólo le dieron la espalda a este último, ya que lo hicieron también con el pueblo, con los millones que gritaron "¡fraude, fraude, fraude!", entre lágrimas y aullidos de indignación en una plaza atiborrada, en la de la Constitución. Además, reconocieron el triunfo de quien provocó tanta furia y tanta tristeza: el de Felipe Calderón. Hoy, no conformes con reconocerlo, se alían al partido que les robó la presidencia, la dignidad y la victoria. Por eso los del PAN, por detener la democratización y mofarse de la voluntad popular, y los "Chuchos", por el hecho de aliarse a ellos, no se les puede considerar grandes políticos; al contrario: espurios, corruptos y patéticos.



¿Por qué hablo de todo esto?, ¿a qué se debe el título de mi columna? La razón de ser de este artículo de opinión es la próxima contienda electoral que ha de llevarse a cabo en el Estado de México. Y es que todo apunta a que habrá tres contendientes: el PRI, la alianza entre el PAN y el PRD y el candidato popular de Andrés Manuel López Obrador del PT. Estas elecciones se consideran fundamentales, ya que en el Edomex se encuentra una gran cantidad de electores y, claro, quien gana esta entidad, se perfila como favorito para los comicios federales de 2012.



Simpatizo con AMLO. Me opongo a los gobiernos priistas; no obstante, la confrontación entre el tabasqueño y Enrique Peña Nieto será en un par de años, no en 2011. Y el próximo año el adversario a vencer del movimiento en defensa del petróleo, la economía popular y la soberanía nacional, será la alianza de los usurpadores, ya que si vencemos a ésta, quedará de manifiesto que los "Chuchos" y su estrategia habrían fracasado, dejarían la dirigencia del PRD y nos lanzaríamos, entonces sí, unidos y fuertes con la bandera del sol azteca para la presidencia.



En cuanto a, ¿por qué prefiero a Peña Nieto que a los "Chuchos" y que al PAN? Porque jamás le dio la espalda ni traicionó a Carlos Salinas de Gortari ni a Arturo Montiel, a pesar de que estos tenían mucho con qué manchar la imagen del gobernador. Este último siempre se ha mantenido firme en sus principios como partidario del revolucionario institucional, aunque sean la corrupción, el saqueo, la demagogia. Pero, sobre todas las cosas, porque no creo que exista nada peor que la "izquierda palera" encabezada por Ortega, Camacho Solís, Navarrete y, desgraciadamente, Ebrard.



Por eso urjo a todos los verdaderos izquierdistas a atacar con todo a esa alianza que sólo busca el poder por el poder. A jugarnos el todo por el todo por el candidato que ha de representar la verdadera voluntad popular y la inminente transformación de México. Si triunfan los "Chuchos", llegaríamos al 2012 completamente divididos. Consecuentemente, invito a todos a reflexionar y, sobre todo, a crear conciencia. Sólo así salvaremos a México.

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