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viernes, 2 de septiembre de 2011

¿Qué aquí el que habla se muere?



H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazosA)

En México no cesa la violencia. La muerte arrasa con todo a lo largo y ancho del país. La fallida 'guerra de Calderón' propaga el miedo, sume al pueblo mexicano en la dolencia, el terror. Cada vez hay menos libertades. Hoy, en el México rojo, la libertad es un lujo.

Mataron a dos periodistas más. Asesinaron a otras voces libres. A Marcela Yarce, fundadora y reportera de Contralínea, y a Rocío González Trápaga les arrancaron la vida, quizá, por el simple hecho de alzar la voz, por ejercer su libertad de expresión. Mas no sabemos a ciencia cierta el porqué. Sin embargo, lo que es intolerante es que sigan aumentando los muertos en México.

El asesinato de estas dos mujeres indigna. La muerte de más de 50 mil mexicanos enfurece, amedrenta, atemoriza. De verdad espero que la muerte de estas dos periodistas  sea esclarecida, y que el imperio de la ley se imponga sobre el de la impunidad, que hoy es el que impera, desgraciadamente, en este país.

La libertad de expresión no es un lujo, es un derecho. Y nuestra Constitución vela por él y lo reconoce. Es obligación del Estado mexicano procurar que los ciudadanos de México no nos quedemos sin libertades. No obstante, hay entidades federativas con toques de queda de facto, las carretas son intransitables y, carajo, ya no nos podemos expresar libremente. ¿Acaso ya falló este Estado por culpa de este pinche mal gobierno?

Quejémonos. A crear conciencia

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