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miércoles, 9 de noviembre de 2011

Calderón se equivoca: los criminales no violan Derechos Humanos


H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazosA)

Ante los 50 mil muertos, la propagación del miedo, el amedrentamiento colectivo, el desbordamiento de la violencia, el perpetuo sufrimiento y la cotidiana muerte, a nadie debe sorprenderle que la organización Human Rights Watch (HRW) señalara en su informe el fracaso de la ‘guerra’ contra el crimen organizado emprendida por la administración de Calderón, con el afán de obtener la legitimización que la vía democrática no le había dado, a los 10 días de que este último tomara, entre protestas y mitote, posesión como Presidente de la República Mexicana.

Sin embargo, sí hubo quien, inconforme con dicho señalamiento, intentó, como en otras ocasiones lo ha hecho, llevar a cabo una apología de una de las luchas más sangrientas, irresponsables, por su pésima planeación, estrategia, elaboración y realización, que han aquejado al país en los últimos años: Felipe de Jesús Calderón Hinojosa. El titular del Poder Ejecutivo de la Federación aseguró que quienes han cometido las violaciones a los Derechos Humanos durante esta fallida guerra han sido los criminales, y no las fuerzas armadas ni las autoridades del país.

¿Los criminales violar Derechos Humanos? ¡Claro que no! Los criminales, valga la redundancia, cometen crímenes, delinquen, quebrantan leyes; pero no violan Derechos Humanos. Violan derechos fundamentales quienes reprimen, quienes discriminan, quienes no actúan frente a la precarización de trabajo y la enorme inequidad social; quienes no procuran justicia cuando es su obligación hacerlo; quienes toleran que los poderes fácticos permanezcan anquilosados en la posición que les permite ejercer dominio y control para salvaguardar sus intereses, por encima de las necesidades colectivas.

Reza la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo primero, tercer párrafo:

Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad.

Es decir, la obligatoriedad de respetar y promover los Derechos Fundamentales de los mexicanos son sus autoridades, no los ciudadanos, ya sean presuntos criminales, delincuentes u hombres de paz.

Viola Derechos Humanos un Estado incompetente, que cobardemente se subordina ante una oligarquía infinitamente menor a él, permitiendo que prevalezcan problemas como la pobreza, la marginación, la desigualdad, la opresión, pero sobre todo, la impunidad. Vaya el cinismo de Calderón al culpar a los criminales por el imperante rezago en cuestión de derechos fundamentales del país; y es que si su administración no fuese tan negligente, los extorsionadores, los asesinos, los torturadores, los secuestradores, los ‘cercenardores’, los ‘pozoleros’, etc., estarían tras las rejas, y no delinquiendo. Aquí el problema, insisto, es la impunidad. Que no nos quieran ver la cara. A crear conciencia.

2 comentarios:

  1. Muy buen artículo, ¡cuanta razón hay en el! ojalá el fecal la leyera

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  2. Muchas gracias por leer, siempre estimado Anónimo.

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