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lunes, 28 de noviembre de 2011

De Felipe Calderón, la izquierda, AMLO y el 2012



H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazosA)

Si bien, y a resultas de que bajo el régimen calderónico ha habido un aumento en la pobreza, la violencia, la marginación y la muerte sin precedentes, Felipe Calderón pasará, muy probablemente, a la historia como uno de los peores gobernantes que ha tenido México; no obstante, aún puede redimirse de tan molesta reputación mediante un acto que constituiría un evento histórico a favor de la vida democrática en México: me refiero a lo que sucedería si el licenciado Calderón llegase a encarnar a la primera figura presidencial mexicana que permitiese la alternancia hacia la izquierda; es decir, sólo, y sólo si, el actual titular del Poder Ejecutivo le abriese las puertas de Los Pinos a la izquierda, permitiendo así la confirmación de la incipiente alternancia partidista, pilar fundamental de la democracia, lograría evitar el ‘basurero de la historia’. Por consiguiente, considero de suma importancia que en Presidencia tengan en mente este aspecto para evitar el repudio nacional que seguramente se perpetuará en el tiempo.

Por otro lado, y como lo he venido sosteniendo en diversas entregas, existe la hipótesis de que la animadversión de Felipe Calderón hacia el PRI es mucho mayor que la que tiene hacia el PRD, incluso que hacia Andrés Manuel López Obrador. Resumiendo, existe la teoría de que el michoacano prefiere cederle la Banda Presidencial a AMLO que a cualquier priista –léase Enrique Peña Nieto –; y es que cuentan los rumores de que el hermano de la derrotada ‘Cocoa’ visita periódicamente la tumba de su padre, el señor Luis Calderón Vega, fundador del PAN, para jurarle que evitaría el regreso del Revolucionario Institucional a Los Pinos; juramento inspirado en, también se dice por ahí, las últimas palabras del señor Calderón Vega a su primogénito, con las que le pidió que no permitiera el retorno del tricolor al poder.

Por otro lado, a 7 meses de que se celebren los comicios federales, y con el ex gobernador del estado de México, el priista Enrique Peña Nieto, de favorito indiscutible para alcanzar el triunfo en la elección presidencial, está lo que ya se antoja como el inicio de la misma ‘Guerra Sucia’ que se utilizó durante el proceso electoral del 2006 como estrategia para debilitar al entonces puntero en todas las encuestas, el candidato de la coalición Por el Bien de Todos –conformada por el PRD, el PT y Convergencia –, López Obrador; sin embargo, con la diferencia de que todo indica que esta vez la víctima de tan cobarde táctica política será el partido tricolor. Pronto comenzarán a repetirse frases como “el PRI es un peligro para la democracia mexicana”; “El PRI es lo mismo que el ‘narco’”; “Peña Nieto mató a su esposa”; “Si gana el PRI el país se derrumbará”; “El Partido Revolucionario Institucional es sinónimo de inflación, autoritarismo, represión y dictadura”; “Enrique Peña Nieto es un peligro para México”; “no votes por el PRI, la difunta Paulette te lo pide”. Entre otras verdades, injurias y falacias.

Sin embargo, alegarán algunos, ¿cómo logrará el panismo, en específico la Presidencia, emprender su campaña de desprestigio contra el tricolor utilizando los medios de comunicación masivos, si el más importante de éstos, Televisa, protegerá al bien peinado candidato mexiquense? Fácil. Se me ocurre una idea –un tanto atrevida, cabe mencionarlo –: veo a Felipe Calderón amenazando a Emilio Azcárraga: “o me das espacios para mi ‘guerra sucia’, o en este momento le doy televisión al ingeniero Carlos Slim”. Y es que todo indica que el mandatario nacional está dispuesto a todo para aplastar al priismo; incluso el ‘delfín’ Ernesto Cordero puede ser prueba plena de ello. Porque el ex Secretario de Hacienda y Crédito Público no sería competitivo en la elección presidencial si quedase como candidato del PAN. Esto último es un hecho. A causa de esto, surge otra atrevida interrogante: ¿no será que quieren imponer a este hombre en la candidatura presidencial blanquiazul para que, en caso de que llegase ser estrictamente necesario para evitar la victoria de Peña, acatara la orden proveniente de Los Pinos de declinar a favor de la izquierda?

Estoy consciente de lo poco probable que resultan mis hipótesis; empero no las considero imposibles. A estas alturas ya nada me sorprendería. A crear conciencia.

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