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miércoles, 23 de noviembre de 2011

Letras Libres, honrando su nombre, calumnia libre e impunemente



H. E. Cavazos Arózqueta

La Suprema Corte de Justicia de la Nación, en relación con el conflicto suscitado entre La Jornada y Letras Libres a resultas de que esta última publicó un artículo cuyo autor aseguraba que el diario en cuestión mantenía nexos con el otrora grupo terrorista, Euskadi Ta Askatasuna (ETA), falló, mediante la negación de un amparo por daño moral al periódico dirigido por Carmen Lira Saade, a favor de la revista dirigida por Enrique Krauze; decisión que, de acuerdo a lo manifestado por el coordinador de la sección de opinión de La Jornada, Luis Hernández Navarro, “legitimó a ‘la Ley de la Selva’”; aseveración que yo comparto. Porque el hecho de que el máximo tribunal le haya rechazado el recurso jurídico mencionado al diario fundado por Carlos Payán contra la sentencia que había absuelto a la revista de publicación mensual por daño moral, materializa el dominio de los poderes fácticos sobre el Poder Judicial, y como éste se somete hacia quienes los detentan, y se encarga de velar sus intereses, preponderando a éstos, los oligárquicos, sobre los colectivos y populares; manifestación de que en este país, los integrantes de la plutocracia, son dueños de la verdad, la justicia y la ley.

Y es que en el artículo publicado en 2004 en Letras Libres, titulado “Cómplices del terror”, de Fernando García Ramírez, en efecto, se dañaba moralmente a La Jornada. Delito que según el artículo 1916 del Código Civil del Distrito Federal, “[…] se entiende (por) la afectación que una persona sufre en sus sentimientos, afectos, creencias, decoro, honor, reputación, vida privada, configuración y aspecto físicos, o bien en la consideración que de sí misma tienen los demás”. Y como sanción, el mismo código determina que “cuando un hecho u omisión ilícitos produzcan un daño moral, el responsable del mismo tendrá la obligación de repararlo mediante una indemnización en dinero, con independencia de que se haya causado daño material, tanto en responsabilidad contractual como extracontractual”.

Sin embargo, lo que aseguraba el ministro y algunos juristas es que en el conflicto entre ambos medios de comunicación se enfrentaban dos derechos, por un lado la facultad de las personas a reclamar daño moral, por el otro, el derecho a la libertad de expresión, estando este último consagrado en la Constitución, a diferencia del primero. Pero esto último constituye una falacia, pues el artículo sexto constitucional establece que “la manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, los derechos de tercero, provoque algún delito, o perturbe el orden público“. Por lo que se debió optado por sancionar a la revista dirigida por el historiador, conocido por algunos como el intelectual orgánico de la derecha.

Además, el mismo artículo de la Constitución Política de los Estados Unidos previamente citado protege, como bien lo dijo John M. Ackerman, según la Suprema Corte de Justicia de la Nación, “el derecho de los ciudadanos a ‘ser informados’ de manera plural y democrática”. Y La Jornada representa uno de los pocos medios de comunicación que se han resistido a ponerse al servicio de los poderes fácticos y oligárquicos de México. Por lo que ha emprendido, desde su fundación en los años 80, una constante lucha contra el status quo establecido en el país, en el cual imperan los privilegios, la impunidad, la inequidad y el dominio oligárquico que ha impedido que se solidifiquen las instituciones, la democracia y un estado de Bienestar que respete el pacto social, los Derechos Humanos y se encargue de procurar, a diferencia de éste, justicia igualitaria y eficazmente.

Por otro lado, y materializando una antítesis contra el diario anteriormente mencionado, está la revista Letras Libres, cuyo director encarna a la derecha ideológica más prosaica y anacrónica que hay; la más individualista y meritocrática. Es el hombre que ha enaltecido los valores neoliberales que tanta marginación, desigualdad y miseria trajeron consigo. Es el, como dije antes, se yergue ante los potentados como el intelectual orgánico. Calumniador profesional, difamador por convicciones e injurioso por amor a dicha artimaña, el historiador Enrique Krauze ha atacado sistemáticamente a todos los movimientos progresistas del mundo. Fue partícipe de la campaña de desprestigio contra Andrés Manuel López Obrador en 2006, y mantiene una amistad con el ex presidente bélico y negligente del Partido Popular de España, José María Aznar.

He ahí las dos clases de medios de comunicación: los que se someten y se ponen al servicio de quienes tanto daño le han causado a México, saqueándolo, explotándolo, hiriéndolo; y los que luchan por las causas más justas; contra el pensamiento único y el embrutecimiento colectivo llevado a cabo por el duopolio televisivo. Ahí están Letras Libres, el medio que calumnió, haciéndole honor a su nombre, libre e impunemente, y La Jornada, el periódico calumniado. Perdió esta última, porque en este país los justos, los débiles, los desposeídos, siguen siendo los eternos perdedores. Porque aquí se aplica la Ley del Más Fuerte, también conocida como la de la Selva. Aquí la justicia no es valor universal. No. La justicia sigue siendo un lujo que no cualquiera puede darse, ni pagarse.


7 comentarios:

  1. Buen artículo, por desgracia este fallo me temo que será apenas el "banderazo de salida" para toda la guerra sucia que viene!

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  2. Estimado Renegado:

    Te agradezco que hayas leído y comentado. Y sí, tienes razón, el fallo de la SCJN será el "banderazo de salida" para la guerra sucia; pero además, será el antecedente jurídico que legitime esta estrategia política tan vil y mezquina.

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  3. Amigo excelente columna, con mucha investigación, argumentos y análisis. Los gobiernos de derecha, los partidos de derecha y los pensadores de derecha, han hecho de la diatriba y los dichos su modus operandi, a la falta de nuevas ideas, atemorizan al pueblo con el arma del terror, el uso del mal. Alarmante que la máxima autoridad judicial fomente esta nociva actividad; la guerra sucia.

    Un abrazo compadre.

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  4. Así es, hermano: la derecha difama y calumnia a falta de argumentos, pues su ideología es anacrónica, reaccionaria y retrógrada. Por eso no saben convencer mediante la lógica. Es lamentable que acudan a la infamia para combatir. Pero en fin...

    Un fuerte abrazo. Y gracias por leer y comentar.

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  5. Escribes bien. Tienes convicciones. Trabajas duro. Pero si continúas por este camino, si continúas alejandote del periodísmo objetivo,tus columnas no serán más que panfletos predecibles. Suerte!

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  6. Estimado anónimo, le agradezco que haya leído, comentado y plasmado su opinión respecto a mis textos en su comentario. La tomaré en cuenta, Toda crítica construye.

    Saludos y un abrazo.

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  7. Es el inicio oficial de la guerra sucia.

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