Páginas vistas en total

martes, 17 de enero de 2012

Benedicto XVI: insensatez e intolerancia



H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazosA)

La más reciente declaración del Papa Benedicto XVI sobre los derechos civiles homosexuales, y en relación con la facultad de procreación libre y voluntaria de las mujeres, me ha indignado sobremanera.

Y es que Ratzinger aseguró que tanto los matrimonios homosexuales, como los derechos que de esta institución emanan, así como la facultad de la mujer para decidir libre, voluntaria y conscientemente sobre el esparcimiento y procreación de sus hijos, constituyen legislaciones que atentan contra la dignidad, y el futuro de la humanidad.

Lo anteriormente mencionado representa, en mi opinión, un insulto a la inteligencia, además de una falacia; porque afirmar que la libertad, el valor más preciado para el hombre, pudiese significar una amenaza contra la dignidad y el futuro de éste, no puede entenderse de manera distinta que no sea como una aseveración imbécil e intolerante; ya que es la libertad elemento sine qua non para que el ser humano pueda gozar de dignidad.

No cabe duda de que la figura papal, junto con los dogmas que profesa y la religión católica en sí, se han quedado anquilosadas en anacronismos arcaicos, retrógradas y obsoletos. Hoy el Papa encarna la antítesis de la consciencia, la libertad y la inteligencia. Y aseguro esto último no por mi calidad de ateo, sino por la nula calidad moral de las declaraciones del Papa sobre la dignidad y el futuro del hombre.

Pues considero que un hombre que santificó a un encubridor de pederastas, que protege a pedófilos y a criminales de cuello blanco, que ocupa un cargo que a lo largo de la historia fungió como el encargado en perseguir, ultrajar, reprimir y asesinar a los hombres que no profesaban el catolicismo, no puede hablar de dignidad humana; simplemente no puede hacerlo. Y no porque no tenga la libertad para expresarse, sino, como dije previamente, no cuenta con la calidad moral para hacerlo.

A resultas de todo lo expuesto, invito a todos los hombres libres y conscientes a exigirle a la Iglesia Católica que se disculpe con todos los ciudadanos homosexuales, y con las mujeres que se han realizado interrupciones de embarazo, por las más recientes declaraciones del Papa Benedicto XVI; éstas no pueden quedar impunes, por toda la irresponsabilidad, ignorancia, discriminación y, sobre todo, imbecilidad e intolerancia que anidaba en sus palabras. A crear conciencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario