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martes, 17 de enero de 2012

De Miguel Moisés Sacal Smeke y otros problemas



H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazosA)


La prepotencia del hombre llamado Miguel Moisés Sacal Smeke es un reflejo del deterioro de los valores sociales y humanitarios provocado por la plutocracia mexicana, que como fruto del sexenio de Carlos Salinas de Gortari devino en una oligarquía que ha saqueado, explotado, reprimido, denigrado y humillado a los marginales, los débiles y los desposeídos.

Es indignante y grotesco que un hombre, por creerse superior sobremanera a resultas de su poder adquisitivo, golpee y ultraje el cuerpo y la dignidad de quienes no pertenecen a las mismas clases sociales; y resalto esto último, ya que la discriminación y la violencia emanadas del clasismo, desgraciadamente no sólo viene de arriba hacia abajo, pues viceversa también se da.

Con lo anteriormente expuesto, manifiesto mi repudio hacia las confrontaciones provocadas por la escases de equidad e igualdad que impera en México, aquejando del mismo modo la convivencia y la armonía social; porque lo mismo impulsa la envidia a una persona a comportarse inhumanamente, como lo hace la prepotencia. Por un lado hay resentimiento, por el otro aires de superioridad. Y lo mismo insultan y humillan los que tienen a los que no, que éstos últimos a aquellos.

Sin embargo, el mayor de los problemas que se suscitan a raíz de la desigualdad en el país es el de la impunidad; pues ésta es privilegio que sólo unos pocos pueden darse, como el Sr. Sacal Smeke, quien, luego de golpear, discriminar y humillar a un joven llamado Hugo Vega, hasta romperle los dientes, obtuvo un amparo, que lo dota de impunidad, concedido por un juez federal.

Por lo previamente expuesto, considero imperativo que en México se de un cambio que traiga consigo valores humanitarios como el de justicia, equidad, fraternidad, igualdad, paz y amor; porque, de lo contrario, si persiste este régimen que ha socavado a las mayorías mediante la permisión del anquilosamiento de una oligarquía que se ha encargado de acrecentar las brechas que dividen a la clases sociales, la envidia, el odio, el resentimiento y la prepotencia seguirán presentes, dividiendo, día a día, nuestra sociedad.

Espero que, ante la indignación colectiva que ha generado la publicación de los videos que muestran la barbaridad, el sadismo y la brutalidad del energúmeno, el rabioso en cuestión, las autoridades hagan algo al respecto; pues Miguel Moisés debe pagar por sus actos delictivos; porque los mexicanos ya estamos hartos de que la justicia, lejos de ser un valor humanitario o un derecho, sea un lujo que la mayoría no pueda darse.

Por otro lado, así como critico la brutalidad del agresor multicitado, del mismo modo hago un llamado a todos los ciudadanos a que, a diferencia de él porque contamos con conciencia, civilidad e inteligencia, nos abstengamos de comportarnos como rufianes, barbajanes o bribones haciendo de este conflicto un asunto de religión; pues aquí el malo del cuento es solamente Miguel Moisés Sacal Smeke, no la comunidad judía.

A crear conciencia.


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