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martes, 10 de abril de 2012

El beneficio de la duda a Manuel Bartlett



H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazosA)

Independientemente de si había o no, entre las bases, entre los jóvenes izquierdistas, mejores candidatos al Senado de la República que Bartlett Díaz, considero pertinente escribir acerca de dicha candidatura. Pues lo hecho, hecho está; y la izquierda debe mostrarse unida y fortalecerse mediante el apoyo mutuo y la unidad. Esto último, claro está, sin que se olvide la critica constructiva y el libre pensamiento entre simpatizantes y militantes de los principales partidos progresistas del país.

Por lo que expongo:

En primer lugar, si bien Manuel Bartlett es el personaje al que se le atribuye la frase “se cayó el sistema” pronunciada en 1988 y recordada como el preludio al fraude electoral más cínico y desvergonzado de la historia de México. No obstante, quien fuera en ese entonces Secretario de Gobernación y Presidente de la CFE asegura que jamás dijo esas palabras, y que en ese entonces había recibido ciertas órdenes del hoy ex Presidente, Miguel de la Madrid. Consecuentemente, infiero que como ciudadanos democráticos debemos darle el beneficio de la duda al hoy candidato virtual al Senado por el estado de Puebla.

Porque es indubitable que en pleno apogeo del autoritarismo priista y del “imperialismo presidencial”, todos y cada uno de los actos de un Secretario de Gobernación estaban condicionados a la voluntad de quien fuese el comodatario de
Los Pinos en turno. Y a resultas, cualquier delito cometido por un subordinado del Presidente de la República durante la ‘dictadura perfecta’ iba a carecer de un factor fundamental para que la conducta pudiese ser considerada como tal: el elemento volitivo.

A causa de esto último, catalogo como injusto atribuirle a Manuel Bartlett el monopolio de la culpa por el fraude electoral de 1988, ya que seguramente el hombre solamente siguió órdenes y actuó bajo una presión insoportable, que simplemente no podía desafiar.

En segundo lugar, me parecería incongruente que un movimiento como Morena, que se llama así mismo “amplio, plural e incluyente”, y que del mismo modo promete la instauración de una República amorosa donde se profesaría el amor al prójimo, le cerrase las puertas a una persona con ánimo de participar en la lucha por el cambio, a causa de actos cometidos décadas atrás. El perdón es humano; y otorgar segundas oportunidades a quien comete errores también.

En tercer lugar, creo que juzgar a una persona por hechos negativos cometidos en el pasado, y sancionados mediante la ignominia y el vilipendio y la reprobación social, es injusto. Y la izquierda padece esto como nadie. Aún se sigue juzgando a diversos líderes por acciones cometidas años atrás. Aunque mediante virtudes y cambios, dichos errores hayan sido remendados en el presente.

Por todo lo expuesto, y aunque crea que existían miles de opciones mejores y más nuevas para ocupar una candidatura al Senado de la República, me parece que sería oportuno y conveniente que se le dé a Manuel Bartlett Díaz el beneficio de la duda. Porque otra cosa, que beneficie a la izquierda, no se puede hacer en la actualidad. Porque él será el candidato de las izquierdas al Senado por Puebla. No hay más; para bien o para mal así será. O se acepta, o se sigue con el autosabotaje típico del izquierdismo.

En época electoral, por pragmático que suene, se deben buscar defectos solamente en los rivales. Con los ataques provenientes de aquellos es suficiente; no se necesita añadirle más.

A crear conciencia.

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