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martes, 10 de abril de 2012

¿Y a Marcelo y Camacho Solís qué les conviene?



H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazosA)

De manifiesto ha quedado el supuesto pacto al que habrían llegado Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard Casaubón al final del proceso de definición del candidato presidencial de las izquierdas. El acuerdo sería el siguiente: por un lado, el mandatario capitalino se quedaba, mediante la imposición tácita de uno de sus cercanos a la candidatura al Gobierno del Distrito Federal, con el control de la Ciudad de México, y por el otro, AMLO contendría por la titularidad del Poder Ejecutivo Federal.

Lo expuesto con anterioridad constituiría una extraordinaria estrategia electoral, por lo pragmática y lo aparentemente efectiva. Sin embargo, esto último si, y sólo si, ambas partes dedicasen el esfuerzo necesario para culminar el plan satisfactoriamente. Es decir, que tanto el Jefe de Gobierno del Distrito Federal y su predecesor se empeñaran, en conjunto y sincronía, en conquistar las dos victorias ineludibles en las contiendas que participará la izquierda este primero de julio.

En adición al presunto pacto previamente mencionado, existe la oferta, actualmente aceptada por Ebrard Casaubón, que le hizo el tabasqueño a este último: una invitación a participar en su gabinete presidencial en caso de ganar las elecciones. Y no estamos hablando de cualquier invitación, de cualquier Secretaría. Marcelo, en caso de que Andrés Manuel ganase la Presidencia, ocuparía la Secretaría de Gobernación. Futuro infinitamente más prometedor que hacer campaña durante 6 años, para ganar la candidatura presidencial de las izquierdas, como ya anunció que haría.

Dicho esto, cuesta entender que quien hace seis años era conocido popularmente como ‘El Carnal’, no esté destinando un esfuerzo titánico a la campaña presidencial de López Obrador. De hecho, pareciera ser, no le está dedicando ninguno ¿Raro? Pudiese ser que no. A continuación mi hipótesis.

Extrañaría a cualquiera que Marcelo Ebrard tuviese pensado un proyecto político distinto al de ser Secretario de Gobernación durante el próximo sexenio, candidato presidencial en exactamente 6 años y Presidente de la República a partir del primero de diciembre del 2018. No obstante, si se tomase en cuenta su eterna cercanía a Manuel Camacho Solís, y su buena relación con la corriente imperante dentro del PRD, Nueva Izquierda, o ‘Los Chuchos’, se podría suponer que quizá entre aquél y el mandatario capitalino esperan la derrota de AMLO para quedarse con el control del Partido de la Revolución Democrática y el resto de los partidos progresistas de México.

Porque es indubitable que hoy Andrés Manuel López Obrador es, incluso por encima de Cuauhtémoc Cárdenas, el gran líder dentro de la izquierda electoral mexicana. Por lo que su derrota, el próximo primero de julio, y su posterior retiro de la vida pública y política del país, dejaría un vacío de liderazgo entre las fuerzas progresistas, mismo que probablemente Ebrard y Camacho piensan llenar. Esto último representa la peor hipótesis posible. Mas considero pertinente no descartarla, y por ello la expongo. Ojalá y me equivoque. Ya se verá si el Gobierno del Distrito Federal pretende que la izquierda siga gobernando en la capital y que se instauré en el Poder Ejecutivo de la Federación. Ya se verá. Yo creo que sí. Creo que el escenario expuesto, aunque posible, no es probable

A crear conciencia.

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