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jueves, 21 de junio de 2012

AMLO tendrá que noquear en el último round



H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazosA)

Imposible determinar a dos días de haberse realizado el segundo debate presidencial si las tendencias cambiaron. Quizá las únicas modificaciones que traerá el post debate serán las siguientes: un ligero repunte de Josefina Vázquez Mota; AMLO también ascenderá de manera exigua. Peña Nieto permanecerá igual. Es decir, no habrá, en mi opinión, gran cambio.

Peña Nieto estático; Andrés Manuel y Josefina al alza ¿Se irá la elección a tercios? No creo. Porque aunque JVM crezca, considero que no le alcanzará el tiempo para alcanzar al segundo lugar, que del mismo modo, desafortunadamente para ella, crece. Y pues, citando al filósofo de Güemes, “Si dos perros corretean a una liebre, y el de adelante no la alcanza, el de atrás menos”. Concluyo. Las posibilidades de la panista son nulas. Ya está, al igual que el candidato del Panal, fuera de la contienda.

Curioso. Pues los dos que ganaron los debates presidenciales, según la mayoría de los que opinan, al ganarlos ya estaban “eliminados” de la competencia. Quadri al ganar el primero; Vázquez Mota al ganar el segundo. Cosas de la vida. A Encinas le pasó lo mismo en Edomex.

En este país no se ganan elecciones ganando debates, sino que haciendo buenas campañas.

Así las cosas, se cerrará la presidencial entre Enrique Peña Nieto, candidato del PRI, y Andrés Manuel López Obrador, postulado por los partidos que conforman la izquierda electoral en el país. El primero viene cayendo, en picada. El segundo sube, a veces rápido, ahora un poco más lento; pero con verdaderas posibilidades de ganar la elección. Si la tendencia se mantiene, ambos llegarían en empate técnico el 27 de junio, situación que sería el preludio para un inexorable conflicto postelectoral, gane quien gane.

Y no queremos problemas. Nadie.

A causa de lo expuesto, infiero sería conveniente para el país y la sociedad que lo conforma, que quien gane la titularidad del Ejecutivo Federal lo haga de forma contundente. Y para que esto suceda, López Obrador deberá noquear, aunque sea de modo amoroso, en el último round. No tendrá de otra. Pues de no ser así, la victoria el primero de julio será un volado para cualquiera, aunque con mayores chances para el priista, por eso de las malas mañas.

El juego sucio está a la vista. El Gobierno Federal y el PAN, para variar, insisten en las guerras, manifestadas de distintos modos, pero todas perdidas. AMLO tendrá que pelear en terreno áspero y enlodado. Ni hablar. El nocaut le será no sólo necesario, sino imprescindible. Afortunadamente su adversario se encuentra actualmente  titubeante y mal herido. Es ahora o nunca. Que dé el madrazo, aunque lo haga lleno de amor.

A crear conciencia.

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