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lunes, 29 de octubre de 2012

A los que hoy veo presidenciables rumbo al 2018



H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazosA)

“Que veinte años no es nada”
Carlos Gardel

Consciente de que mi afán por hablar de los comicios federales del 2018 pudiese parecerle a algunos lectores una pérdida de tiempo o una insolencia, decidí, echando la moneda al aire, especular en este texto sobre las probables candidaturas que han de disputarse en seis años la Presidencia de la República.

Y es que aunque se antoje precipitado e impulsivo hablar de los próximos candidatos presidenciales cuando ni siquiera ha tomado protesta como Presidente el que resultó ganador en las últimas elecciones, no obstante esto considero que, por lo menos dentro de la izquierda, el debate en relación con a quién deberían postular las fuerzas progresistas al concluir el sexenio que viene existe y se debe participar en él.

Desafortunadamente para mis amigos panistas, en estas letras no aparecerán nombres de miembros del blanquiazul. En primer lugar, porque no veo en la actualidad a ninguno con madera de presidenciable. En segundo, a causa de que creo que a ese partido le tomará dos sexenios para revivir. Y por último, por motivos pragmáticos, pues no veo ninguna utilidad en mencionar a ese partido en estos días, dada su terrible situación político-electoral.

Las cosas dentro del PRD y del PRI lucen más prometedoras. Sobre todo en el Sol Azteca, que, en mi opinión, cuenta con dos fortísimos presidenciables, y con uno que puede dar la sorpresa. Este último se trata de Enrique Alfaro; aquellos son Marcelo Ebrard y Migue Ángel Mancera. Ambos representan actualmente a los políticos con mayor potencial de alcanzar la titularidad del Ejecutivo en un futuro.

Por otro lado se encuentra Andrés Manuel López Obrador. Enfrascado en un discurso mediante el cual amaga con dividir a la izquierda y preparar su plataforma electoral para el 2018, el dos veces candidato presidencial nunca puede ser descartado; aunque una tercera postulación podría parecerle a muchos una ridiculez, una patética obsesión por el poder de su parte, para otros significa la única forma en que la izquierda puede participar en política. Mas no debe lanzarse. Y no creo que lo haga.

Además, así como lo demostró la encuesta de Covarrubias y Asociados en SDP Noticias, el 61% de los encuestados no quiere que el movimiento que encabeza AMLO, MORENA, devenga en partido político. Se oponen a la partidización del lopezobradorismo. Seguramente porque perdería el carácter de lucha social para convertirse en ramplona y burocrática batalla ‘spotizada’ y pseudo-legislativa. Al mismo tiempo que seguramente algunos podrían ver en ese partido político el pretexto para la segunda candidatura de Obrador. Sin embargo, en el mismo estudió se reflejó la simpatía que tiene la gente por su lucha: 49% de las personas que participaron expresaron su apoyo en que debe seguir.

Dando vuelta a la página, antitéticas y comprensibles me parecen las posturas tanto del Jefe de Gobierno del Distrito Federal saliente, como la del entrante. Mientras que el primero lleva ya meses manifestando sus aspiraciones presidenciales, el segundo aseguró que él no habrá de preocuparse por cuestión distinta que no sea el gobierno capitalino durante los próximos seis años. Pero así estaban las cosas hace un sexenio también: AMLO encarnizaba, paradójicamente de manera simultánea, al inexorable futuro candidato y al Presidente Legítimo, mientras que MEC se conducía de forma cuasi sumisa y discreta mientras se preparaba para suceder al tabsqueño. Y al final, ‘El Carnal’ y ‘El Peje’ se disputaron en una contienda cerrada la candidatura.

También mencioné al carismático ex candidato a la gubernatura de Jalisco por Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro Ramírez. No porque lo considere favorito, sino porque infiero este hombre puede dar la sorpresa. Sorprendió en Jalisco; realizó una campaña de ensueño, creativa, innovadora, rebasando al PRD y al PAN, postulado por partidos menores, para situarse sólo por debajo del PRI vencedor. Jaló a una inmensa masa de electores. No fue derrotado por la voluntad popular, sino por la maquinaria priista, para variar. Convenció y trascendió. Ahora faltaría ver cómo logra desempeñarse como político para no quedar fuera de los medios, posición que se asimilaría a su “muerte política”.

En el PRI veo a Murillo Karam y a Videgaray como favoritos para buscar suceder a su amigo, Enrique Peña Nieto. Los dos me parecen políticos de inteligencia y preparación envidiable. Ernesto Videgaray es brillante. Y su cercanía a quien será Presidente constituye una importante ventaja sobre el resto de los priistas en la pelea por la candidatura presidencial. También veo con posibilidades a Manuel, ‘El Güero’, Velasco y a Eruviel Ávila, el primero gobernador electo de Chiapas, el segundo mandatario en el estado de México. Uno por su juventud y lugar dentro los medios rosa; el otro por contar con la simpatía de Carlos Salinas de Gortari.

Sin duda hoy la izquierda parece contar con mejores e infinitamente más interesantes cartas a seis años de la próxima elección presidencial. Ojalá y no desperdicie esta oportunidad.

A crear conciencia.

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