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lunes, 29 de octubre de 2012

Indignante discriminación sexual en @Barezzito_DF . Repudio total



H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazosA)

En uno de esos sitios nocturnos de moda a donde la más distinguida y exclusiva clientela de la ciudad acude a ver y a que la vean mientras bebe, ríe y charla acerca de frivolidades, nimiedades y habladurías simpáticas y vacuas, sucedió un hecho atroz y sumamente reprobable. Me lo contó, indignada y totalmente exasperada, una compañera de la Universidad Iberoamericana. Acto seguido de enterarme de los hechos, entendí su febrilidad.

La noche del pasado sábado 22 de septiembre, un grupo de amigas, entre ellas una persona transgénero, acudieron, con el simple ánimo de divertirse en paz y armonía, a tomar una copa a un negocio de nombre Barezzito, ubicado en el centro comercial Arcos Bosques. Despreocupadas y sin molestar absolutamente a nadie, no se imaginaban que gran parte de los empleados del mencionado lugar habrían de resultar unos patanes, unos bribones, e incluso peor.

Cuando llegaron al bar, las estudiantes universitarias solicitaron una mesa en la terraza para tomar algunas de copas. En el interior del lugar, incluso bajo la luz mortecina típica que ilumina este tipo de locales, se vislumbraban mesas desocupadas. Por lo menos un par de ellas. Sin embargo, los ‘cadeneros’ les solicitaron a las jóvenes que aguardaran. Y así lo hicieron. Durante alrededor de treinta minutos esperaron para que les permitieran el acceso, mas no pasaba de que les aseguraran que no tenían lugares disponibles y que les solicitaran se anotaran en una lista. Y mientras tanto, me asegura una de ellas, llegaban y llegaban más personas. Y entraban sin problema, ni objeción alguna.

Desesperadas y hartas de tanta insolencia y arrogancia, el conjunto de amigas optó por irse del Barezzito para dirigirse a otro club, en donde, me cuentan, fueron tratadas con total y amplio respeto; a la amiga transgénero se le dio trato de mujer al permitirle el acceso sin cobrarle entrada o cover, como también se le llama. Y disfrutaron merecidamente de una velada tal y como esperaban, quitando la primera desagradable situación, se dieran las cosas: entre risas, baile, tragos y amistad.

Así gozaron las alumnas de la Ibero hasta entrada la madrugada. Luego de celebrar lo suficiente, la mayoría de ellas decidieron dar por terminada la noche; todas menos una, que prefirió seguir un rato más la fiesta y probar su suerte por última vez en Barezzito. Las amigas se despidieron. Pero la que se quedó se acabó enterando de porqué no dejaban entrar al resto de sus amigas al multimencionado bar cuando se presentaron todas por primera vez.

Cuenta que cuando llegó nuevamente a la cadena custodiada por prepotentes empleados de seguridad, les preguntó en tono sarcástico que si en esta ocasión sí iban a dejarla entrar. A lo que uno de ellos respondió afirmativamente, pues, le explicó, ya no se encontraba acompañada por sus “amigas incómodas”. No le tomó ni un segundo entender a quién se refería el rufián. Por lo que exigió llamaran al gerente del lugar para presentarle la queja, aunque éste hizo caso omiso de esta última. Y así quedó; sin más. Siguen los ‘cadeneros’ discriminando impunemente, ahora incluso sexualmente. Cosa grave. Debemos condenarla, repudiarla y denunciarla.

Y es que si bien los negocios cuentan con la facultad de reservarse el derecho de admisión; no obstante, no tienen ningún derecho de discriminar por ningún motivo. La discriminación constituye un delito. Y cuando se le comete se le debe denunciar. Consecuentemente, considero que busquemos la manera de castigar mediante todas las vías pacíficas e institucionales a Barezzito de Arcos Bosques, pues resulta intolerable la actitud de sus empleados y administradores.

Que no quede impune esta atrocidad.

A crear conciencia. 

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