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lunes, 29 de octubre de 2012

Los aires de grandeza de Peña Nieto



H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazosA)

Mientras que en México la pobreza sigue en aumento, la escalada de violencia no cesa y la corrupción sigue corroyendo al sistema gubernamental, en Europa, nuestro presidente electo entabla diálogos con sus futuros homólogos, da entrevistas, sonríe a las cámaras, pone en venta el patrimonio nacional y participa en reuniones con líderes empresariales.

Que lo disfrute.

El problema se manifiesta cuando Enrique Peña Nieto, en su afán de lucir como un hombre con potencial para liderar una nación y llevar a cabo labores de jefe de Estado, pierde el suelo o miente descaradamente. ¿De qué se trata? ¿De atraer inversión extranjera a toda costa? ¿De abrir las puertas al mercado internacional para que desmantelen lo más pronto posible al país?

¿Cuál es su prisa?

Emulando a quien sucederá el primero de diciembre en la titularidad del Poder Ejecutivo de la Federación, el próximo presidente de la República dio uso al imbécil e insensible discurso de que en México el tema de la violencia es un problema de percepción. No los culpo. Indubitablemente ha de vivirse de forma distinta la crisis de seguridad que aqueja al país estando rodeado de policías, militares, guardaespaldas y demás comitivas de seguridad.

Así, pues sí.

Luego nos sorprendió el priista mexiquense oriundo de Atlacomulco cuando, demostrando claros y graves síntomas de delirio de grandeza, se ofreció para salvar la economía ¡de España! El señor no pudo reducir la pobreza en el estado de México cuando lo gobernó; no se atreve a pronunciarse respecto al tema central –la democracia y trasparencia sindical – que ha evitado que pase la Reforma más importante que hoy se discute en el Senado –la Laboral –; no ha tomado siquiera posesión; no ha logrado legitimarse, y le falta mucho para lograrlo; no ha podido sacar adelante al país que próximamente gobernará. Sin embargo, nada de esto le impidió ofrecerse a ocuparse primero de la madre patria, luego de la propia.

Superpeña

No obstante todo lo mencionado, no puedo negar que a Peña Nieto le ha ido bien en Europa. Al César lo que es del César. Pero que no…

A crear conciencia. 

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