Páginas vistas en total

lunes, 29 de octubre de 2012

Ojalá y AMLO no pretenda contender por la Presidencia otra vez



H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazosA)

Andrés Manuel López Obrador es actualmente, sin duda, el líder y luchador social más importante del país. Nadie como él para generar sentimientos, adversos y favorables, de tan enorme profundidad; nadie como él inspira tanto a la lucha, en su contra y a su favor; nadie como él para movilizar masas; nadie como él para salir del jaque mate; en fin, nadie como él.

Por otro lado, últimamente me ha venido sorprendiendo la lamentable capacidad que tiene AMLO para darle la razón a sus perdurables maldicientes. Desde que concluyó el proceso electoral, el tabasqueño no ha hecho más que conformar todas las hipótesis que se generaron en su entorno. No aceptó el resultado de la elección presidencial; decidió no reconocer a Enrique Peña Nieto como presidente legítimo; y, la última de todas, optó por intentar hacer del Movimiento Regeneración Nacional, MORENA, partido político.

La probable partidización del lopezobradorismo bien podría, si la germinación de esta empresa se conforma de un capricho o del afán de mamar del presupuesto, devenir en el inexorable fracaso electoral para la izquierda de México. Sin embargo, si se trata de un proyecto encaminado en el fortalecimiento de las fuerzas progresistas políticas del país, constituiría un estímulo más para el potencial que en la actualidad anida dentro de los partidos PRD, PT y MC, mismos que representan la segunda fuerza política dentro de México. Y que se dirigen hacia los comicios federales de 2018 con dos presidenciables fuertes y de peso.

Es decir, si MORENA se transforma en partido con el propósito de satisfacer todos los deseos y aspiraciones políticas de Andrés Manuel, toda esperanza para la izquierda electoral mexicana estaría perdida. Porque una nueva aspiración presidencial de AMLO rayaría en lo bufonesco y sobrepasaría de lo patético. Cristalizaría lo que siempre consideré calumnias e infamias: la ambición al poder y un anacrónico y oxidado caudillismo. Pero si el Movimiento Regeneración Nacional luego de sobrevenir en partido político se condujera con sensatez e inteligencia, léase con intención de unidad, podría llevar a Marcelo Ebrard o Miguel Ángel Mancera a la titularidad del Ejecutivo de la Federación, mas antes a la postulación como candidatos a éste. Pues el apoyo del obradorismo le resultaría indispensable a cualquiera de estos dos políticos para ganar la candidatura, ya que el respaldo de las clases medias e independientes se lo dividirían.

Así las cosas, la pretensión de llevar la lucha social del movimiento encabezado por López Obrador al poder legislativo puede resultarle tanto nocivo como saludable a la izquierda mexicana. Ya se verá. Todo dependerá de las intenciones del dos veces candidato presidencial. Mientras lo que se busque sea unidad, cualquier suma de fuerzas ayuda; si se pretende dividir, acabará regresando el PAN a Los Pinos antes de que el PRD llegue por primera vez.

Ya se verá.

A crear conciencia. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario