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lunes, 29 de octubre de 2012

También así se puede combatir el cambio climático



H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazosA)

Los medios alternativos para alcanzar determinados fines siempre le resultan a un sector de la sociedad más interesantes, llamativos, románticos. Porque el modo de manifestarse de estos suele ser de formas despojadas de formalidades, estereotipo, u oficialidades; atributos que normalmente cansan, aburren o provocan tedio en algunas personas. A causa de esto, considero que recurrir a este tipo de modalidades para desarrollar proyectos que no logren alcanzar la popularidad y el impacto deseados puede ser una buena idea.

Así las cosas, y tomando en cuenta la ignorancia e indiferencia predominantes en relación con el cambio climático, a pesar de la trascendencia e importancia que éste problema implica, me parece una buena idea buscar modos distintos, diversos, a los hoy existentes para combatir, entre otras cosas, al calentamiento global, mal que en la actualidad aqueja a la humanidad en su totalidad, al planeta tierra, y que, lo peor de todo, amaga con crecer, empeorarse.

La escasa importancia que se le da en México al tema ambiental se materializa en todos los ámbitos: desde los temas de conversación, hasta en las notas periodísticas, pasando, claro está, por lo político, lo jurídico y lo social. Realidad que resulta entendible por el nulo esfuerzo que dedican autoridades y la mayoría de las empresas para concientizar al pueblo en cuestiones del medio ambiente. Pero no sólo eso, líderes de opinión y figuras públicas influyentes tampoco se toman demasiado tiempo en promover la cultura ambientalista, ni el interés hacia los temas ecológicos.

Acostumbrada a la información previamente digerida, escueta y breve, la gente de hoy, apegada a la cultura de la inmediatez, requiere enterarse de todo leyendo los menos caracteres posibles, escuchando notas carentes de análisis;. Buscan el entretenimiento en expresiones artísticas sencillas que rayan en lo vulgar. Se alejan de lo complejo y lo profundo. Temen a lo extenso. En pocas palabras, se niegan a perder el tiempo en pensar en cosas distintas a las que pudiesen producirles o redituarles alguna ganancia de carácter pecuniario. El cerebro es para el trabajo, y nada más.

Con lo expuesto, concluyo proponiendo llevar el combate al calentamiento global al universo de la creatividad, de lo audiovisual; que se plasme en grafitis en las calles; en murales; que se sigan realizando películas palomeras que aborden el tema; que se cante sobre el clima; que se escriban cómics, novelas, folletos para la promoción del respeto a la ecología; que se cree conciencia de este tipo de formas. Urge que se propague información sobre lo catastrófico que pudiese resultar que el planeta se caliente un par de grados centígrados más; que se comunique sobre las especies que se encuentran amenazadas o en peligro de extinción, sobre la diferencia de estas dos categorías. Y todo esto, insisto, no se logrará contándole a las personas sobre los diversos y múltiples convenios en la materia que firma el país. No. Tampoco con activismo radical como el que realiza Green Peace. Para nada. Solamente de manera creativa, innovadora, artística y genuina se podrá concientizar a la gente respecto a lo que el medio ambiente implica, y los problemas que de éste emanan.

Yo lo propongo como ambientalista en formación, amante de las artes y cazador.

¿Quién me apoya?

A crear conciencia.

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