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lunes, 29 de octubre de 2012

Y @m_ebrard cierra con todo



H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazosA)

Se termina el mandato de Marcelo Ebrard. Concluye entre aplausos y felicitaciones, con un altísimo nivel de aprobación. Sale del GDF victorioso, aceptado y querido. Todo esto se manifiesta en la opinión pública; en el progreso que ha tenido la Ciudad de México; en el liderazgo mundial y nacional que han venido adoptando tanto ésta como el alcalde en cuestión. No faltarán quienes en diciembre aseguren que ha sido el mejor Jefe de Gobierno que ha tenido hasta ahora el Distrito Federal.

Cierra con todo Ebrard Casaubón. Disponiéndose a dejar una administración exitosa, el mandatario capitalino aprovecha este final feliz para comenzar a armar la plataforma electoral que lo impulsará rumbo a las elecciones presidenciales de 2018. Sin duda, actualmente representa al aspirante más fuerte dentro del marco político. Y si las cosas se mantienen como están, encabezará las primeras encuestas que comiencen a jugar con números que pretendan ir dilucidando al sucesor de Enrique Peña Nieto en la titularidad del Ejecutivo de la Federación.

En boca de todos y constantemente presente medios de comunicación, Marcelo cumple con su palabra: concluido el pasado proceso electoral dio inicio a su campaña. Hoy resulta innegable que ya comenzó a perfilarse hacia Los Pinos. Y por lo que podemos constatar, su estrategia le está dando resultados. Falta saber si logrará mantener este ritmo durante todo un sexenio.

¿Qué sigue el titular del Ejecutivo local? Yo creo que el siguiente paso podría ser buscar la dirigencia nacional del Partido de la Revolución Democrática, para que desde ahí recupere las entidades perdidas durante el calderonismo y la Presidencia Legítima, erradique las tribus dentro el Sol Azteca y, por último, trabaje en ese frente amplio progresista, “a la uruguaya”, que desde hace ya algún tiempo ha venido buscando.

Falta mucho para los siguientes comicios presidenciales. Pero las cosas en política han cambiado. Personalmente, no creo que las cosas se modifiquen mucho en los próximos años. Y quienes seguramente se disputarán la gran candidatura del PRD y las izquierdas serán Marcelo Ebrard y Miguel Ángel Mancera. Éste último contará con muchos más recursos y reflectores; aquél con experiencia y tablas dentro del partido. Ambos muy probablemente se dividirán a las clases medias, electores independientes y apolíticos. Pero el que ganará será aquél que logre convencer al lopezobradorismo. Claro está que todo esto sucederá si el ex procurador capitalino se desempeña de forma correcta en su próximo cargo y si la izquierda no se divide –léase que AMLO no se postule por tercera vez consecutiva–.

Así las cosas, considero que se vislumbran atisbos de esperanza en el futuro político-electoral de las fuerzas progresistas de México. Y en esta ocasión la promesa anida en el actual Jefe de Gobierno del Distrito Federal. Sin embargo, todavía necesita reivindicarse en ciertos aspectos en cuanto a su proyección hacia ciertos sectores izquierdistas. Llámese olvidarse de alianzas con el PAN, de despojarse de cualquier atavismo priista y de meterle más pasión al discurso. Persuadiendo a los más radicales, tendrá el apoyo de la izquierda en su totalidad. Veremos si lo logra. Tiene tiempo para lograrlo. Y recibir la estafeta de manos de López Obrador.

Ya se verá.

A crear conciencia.

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