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lunes, 29 de octubre de 2012

Ya rodó la cabeza de Carrillo; ¿la de Aspe para cuándo?



H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazosA)

Ayer se jugó el Pumas-América. Ganaron las Águilas. Ganaron bien. Perdió la UNAM en casa contra el rival odiado, contra el eterno antagonista. Sin embargo, lo que se antojaba como una tragedia futbolística para el equipo auriazul, devino en un bizarro festejo y en una sensación de alivio colectiva compartida por la afición puma.

Una derrota contra los de Coapa significa humillación e ignominia. Y da a lugar a una infinidad de burlas mamonas y cantaletas bufonescas americanistas que van desde el famosísimo “ódiame más”, hasta el “somos grandes, muy grandes”. Ambos pasando por mofas como “¿quién es su papá, gatitos?”. Y de más payasadas.

Pero la victoria azulcrema del pasado domingo en el Estadio Olímpico Universitario no terminó en patetismo y llanto, sino en una celebración puma. El triunfo águila cristalizó el preludio de la sanación que tanto necesita la escuadra del Pedregal. 30 minutos después de haber perdido contra el equipo propiedad de Televisa, rodó la cabeza de Mario Carrillo.

Van dos cabezas que cobra la tribuna universitaria. Primero fue la de del Olmo; ahora la del ‘Capello’. Emulando a la Reina de Corazones, la hinchada puma ha venido manifestando en sus exigencias un violento y sádico gusto por la decapitación, muy similar a la que tenía el iracundo personaje de Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas. Y la directiva ha obedecido.

Tres diferentes directores técnicos han timoneado a los Pumas durante este Torneo Apertura 2012: ‘El Jaibo’, Mario Carrillo, y Antonio Torres Servín, quien ha revelado a ambos luego de que fueron cesados. Demasiados para un torneo corto. Quizá las gradas de CU deberían empezar a apuntar más alto. A exigir las cabezas de quienes integran la directiva. Y demandar sanciones para los jugadores. En resumen, modificaciones más severas, complejas y pensadas.

Quedan dos jornadas para que inicie la Liguilla. Al equipo universitario le tocará medirse contra Jaguares de Chiapas y el Atlante. Tendrá que ganar los dos juegos para afianzarse con un lugar dentro de las eliminatorias y poder aspirar al título. Cerrará en casa. No parece tan complicado lograr la clasificación.

E indubitablemente, en caso de que la UNAM no clasifique a la Liguilla, la próxima cabeza en rodar deberá ser la de García Aspe. Inepto como comentarista deportivo e igualmente negligente como directivo, quien fuera capitán de la selección mexicana debería condicionar su permanencia en la institución: “si no clasificamos, renuncio”. Ésta debería ser su próxima declaración. La estaremos esperando.

Dos partidos definirán el destino de Aspe. Y él lo sabe.


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