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miércoles, 14 de noviembre de 2012

Yo sí le creo a las autoridades: en caso Hendrick-Cinépolis se trató de una bala perdida



H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazosA)


En el caso Hendrick, concluyó la autoridad: se trató de una bala proveniente del exterior calibre 9mm. Una bala perdida en una sala de cine suena a disparate, a cuento chino ideado por la gente de Cinépolis. Sin embargo, en lo personal apoyo la teoría oficial. Raro. Pero esta vez sí.

Por distintas y múltiples razones me suena coherente lo de la “bala perdida”. ¿Por qué? Pues sencillo.

Comencemos con la declaración de Enrique Cuacuas, padre de la víctima. El señor aseguró haber escuchado un zumbido; y acto seguido se percató de que su hijo se convulsionaba.

He ahí el detalle.

Luego, el disparo de cualquier arma de fuego corta, y sobre todo de una 9 milímetros, puede ser escuchado a leguas. Y en este país no abundan los silenciadores. Y creo que en Iztapalapa menos.

No se trató de una .22. Otra cosa hubiera sido…

Y cualquiera que haya escuchado alguna vez la detonación de una Cal. 9mm sabría que es imposible disparar una arma de este calibre dentro de una sala de cine sin que la gente escuche el estruendo.

En la sala donde Hendrick fue herido nadie escuchó nada. Solamente su padre, que escuchó que algo zumbó cerca de su oído.

Así las cosas, y aunque me parece increíble que una bala perdida haya logrado colarse dentro de un cine, dentro de una sala, para acabar impactando, y arrebatándole la vida, a un niño, me resulta imposible que un arma del calibre multicitado haya sido disparada dentro un recinto de las magnitudes de una sala cinematográfica sin que el disparo sea escuchado.

Por ello apoyo la teoría oficial.

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