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viernes, 4 de enero de 2013

Despojémonos del 2012 y transitemos al futuro



H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazosA)

El año pasado, el 2012, fue de numerosas y diversas antítesis: hubo esperanza y desilusión; muchos fracasos, demasiadas victorias. Algunos lo terminaron llorando, otros tantos riendo. Habrá quienes lo hayan considerado el mejor año de sus vidas, los habrá quienes ya buscan la forma de cómo olvidarlo.

Mucho quedó atrás, allá, en el 2012. Detrás quedó la visita del Papa, la reunificación de la izquierda, la clasificación perfecta de parte de la Selección Mexicana al hexagonal final de la CONCACAF rumbo al mundial de Brasil 2014, la visita de Justin Bieber al Distrito Federal y el estreno de Prometheus, de Ridley Scott.

También se quedaron atrás la medalla de oro olímpica en fútbol ganada por el equipo juvenil mexicano, la nominación de Demián Bichir al Óscar y el concierto de Paul McCartney en el Zócalo capitalino y las elecciones de julio pasado.

Por otro lado, existen múltiples recuerdos, sentimientos y emociones que se aferran a transitar junto a nosotros al nuevo año. Y no debemos permitirlo. Por lo que considero imperativo que resentimientos, culpas, odios, fobias y complejos devenidos por algún suceso inesperado del año pasado se queden anquilosados en 2012.

Lamentaría que la traumática derrota electoral de la izquierda siguiera este año alimentando el fuego del encono y el rencor entre algunos simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador. Y sería terrible que el júbilo y el regodeo emanados de la victoria priista nublen el juicio de los vencedores con la bruma de la soberbia, la arrogancia y el orgullo.

Así las cosas, espero que este año cambiemos de página, y sigamos trabajando, esta en vez en conjunto y reconciliación, por México y los mexicanos.

Empieza un nuevo año. Auguro que será uno de los buenos.

Aquí se seguirá creando conciencia.


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