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jueves, 8 de agosto de 2013

México necesita las reformas



H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazosA)

Presa de un anquilosamiento en lo arcaico y lo marchito, México sufre febrilmente de inmovilidad, de estatismo; y es por ello que el país, como agua estancada, se encuentra en un proceso de inminente corrosión, de inexorable putrefacción. Urge que todas las fuerzas que anidan en nuestro territorio nacional se sumen para impulsar a la patria, para sacarla de esta ponzoñosa parálisis. Impulso, propulsión que se verá traducido en reformas, en cambios profundos y estructurales, en micro revoluciones institucionales, ideológicas y políticas.

Desafortunadamente existen resistencias a estas modificaciones, a estas urgentes y necesarias mudanzas. Enfermos de una necedad por aferrarse a tiempos mejores, a un pasado mejor, existen movimientos que pretenden hacer de las cenizas de su afiebrada nostalgia un mañana con reminiscencias a esa época de oro tan añorada y recordada. Tal vez patéticos, quizá románticos, pero son ellos los que reaccionariamente apelan al conservadurismo, le apuestan a la fijeza, a la permanencia en la crisis en la que nos encontramos.

Habrá quienes desconfíen de esta corriente reformista en gestación. Imposible evitar el escepticismo luego de tantas decepciones y desilusiones que atormentan la memoria colectiva del pueblo mexicano. No obstante, infiero que, ante la hipótesis de que no se puede estar peor, cualquier meneo traería consigo mejoras. Asimismo considero justo y prudente otorgar el beneficio de la duda a cualquier cambio que se intente implantar en este país ávido de transformaciones.

Así las cosas, espero que el reformismo prevalezca; que se logre renovar, modernizar a nuestro anacrónico y deslucido México. Cualquier postura progresista, liberal, libertaria y revolucionaria estaría a favor de una ola de reformas que sacudan de una vez por todas nuestras instituciones, nuestro sistema, a nuestra sociedad y vida pública. Necesitamos de un fenómeno así todos.

Si no logramos liberarnos de nuestros días pretéritos, caducos, jamás conquistaremos un futuro esperanzador.

Unidos por las reformas. De por sí en pleno siglo XXI la dicotomía izquierda-derecha comienza a empolvarse, a envejecer. Ha llegado la hora de inventar una nueva ideología, o de regenerar la polarización ideológica; para volverla a dotar de sentido, de nitidez. Mas mientras tanto, que el crecimiento de México sea prioridad, y que todas las fuerzas políticas, sociales y ciudadanas se sumen para alcanzar la meta. Superemos los obstáculos que nos pongan quienes son indiferentes al envilecimiento y deterioro que aquejan a México. Progresemos. Creemos conciencia. 

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