Páginas vistas en total

domingo, 25 de agosto de 2013

Lopezobradorismo: contradicción, caudillismo y reacción



H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazosA)

El presente párrafo forma parte de un ensayo que próximamente he de publicar. Subo este fragmento, la introducción, como entrada a mi blog para ofrecer a los lectores una oportunidad de acercarse a este texto. Espero sus comentarios. 

Cuando, perplejo y boquiabierto, atestiguo los desplantes de Andrés Manuel López Obrador, opto por, acto seguido, tomar la pluma y llevar a cabo una crítica justa y constructiva; pues no se puede ser indiferente a la megalomanía del tabasqueño que, con su aura de redención y sus húmedos y gélidos ademanes de salvador de la patria, se pavonea por los laberintos de nuestra vida pública seguido por unas cada vez más raquíticas y diezmadas huestes de obnubilados y violentos simpatizantes, sintiéndose poseedor del monopolio de la lucha social, de la verdad absoluta y de la solución para liberar al pueblo. Lo hace consciente de que su discurso afiebrado y polarizador genera encono y despierta fanatismos. Sabe que sólo así puede mantener con vida el movimiento que lidera y del cual es propietario. Por ello pregona un mensaje cargado de corazón y vísceras, que apela a los sentimientos de las personas, que busca tocar fibras sensibles. De resultas, el mesianismo y sectarismo que engloban a todo lo que tiene que ver con López Obrador se siguen intensificando, solidificando preocupantemente, ya que vulneran la esencia democrática de la izquierda electoral mexicana. Asimismo, el cacicazgo que acabó representando el oriundo de Tepetitán, municipio de Macuspana, Tabasco, envilece al resto de los partidos y movimientos progresistas; pues caudillos oxidados jamás podrán simbolizar progresismo ni democracia. Es por esto que una de las palabras imprescindibles para describir a AMLO es paradoja, porque es evidentemente paradójico que la izquierda que proclama lejos de ser revolucionaria, sea reaccionaria; que más que liberal y juarista, parezca conservadora; que en lugar de progresista, resulte retrógrada. Mas no son éstas las únicas paradojas que anidan en el Movimiento Regeneración Nacional. Más adelante iré sacando a relucir otras y enfatizaré en algunas de las que en este párrafo recalqué. Lo haré por múltiples y diversas razones, convencido de que se ha tornado imperativo evidenciar al nuevo último cacique; esto a causa de que considero urgente que los liderazgos marchitos sean relevados por una generación de líderes más fresca y más joven. Solamente así se modernizará, se renovará la izquierda mexicana. Una izquierda que actualmente se yergue sobre cimientos anacrónicos y ajados como son el desgastado nacionalismo, el populismo cardenista, la revolución cubana, el movimiento del 68 y el antiquísimo recuerdo de Juárez. Una izquierda que, obsesionada con tiempos mejores, manifiesta devoción por viejas conquistas sociales que hoy se reflejan en envejecidos preceptos constitucionales. Una izquierda que paulatinamente se fue olvidando del genio, de la brillantez, que fue cambiando los argumentos por las consignas, al debate por las plazas pletóricas, a las ideas por el eslogan; al pensamiento colectivo, por la forma de pensar individual, la del caudillo, impuesta a una colectividad. Por todo esto y más opino que en la actualidad López Obrador significa atraso para el proceso de evolución al que la izquierda desea inmiscuirse, y por ello infiero se deben hacer los respectivos señalamientos para defender mi opinión y sostener mi postura.

No hay comentarios:

Publicar un comentario