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martes, 3 de diciembre de 2013

Cuenta con mi apoyo, @lopezobrador_



H. E. Cavazos Arózqueta
(@HECavazosA)

Qué susto nos sacaste esta mañana, Andrés. Tu corazón, para variar, volvió a agitar a la gente, a zarandear al país. Pero esta vez no por sacudirse en tu pecho impulsado por tu inmenso amor a los mexicanos. No. Esta vez fue algo distinto, casi sombrío. Un infarto, querido Andrés Manuel… Y es que debes darle unas vacaciones a ese órgano tuyo. Creo deberás, por lo menos durante una temporada, bajarle a tus trotes, reducir tu intensidad.

Afortunadamente, todo salió bien. No me sorprende. No cualquier cosa podrá hacer que tu corazón claudique, que sucumba ante el cansancio. El canijo se nota que tiene todavía mucha, demasiada lucha que ofrecer. Sin embargo, insisto, reposa durante un tiempo. Te lo mereces. Hasta el luchador y líder social más importante de México merece un respiro. Porque aunque algunos simpatizantes tuyos no lo crean, también eres humano.

Eres imparable, urgente. Tu movimiento crece y las plazas se siguen llenando tras tus convocatorias. Desde el desafuero, que yo recuerde, no encabezabas tantos mítines tan seguidos en el Zócalo. Y ahora ibas a cercar el Senado. El plan sigue, con la diferencia de que ahora seguramente lo encabezará José Ramón. Bien por él, salió a su padre. Siempre lo he apreciado y admirado mucho. Y tú siempre has apelado al relevo generacional.

Vuelvo a escribirte, estimado Andrés Manuel. Ahora lo hago en circunstancias distintas. Es la segunda carta abierta que te escribo. La primera fue en vísperas de la pasada elección presidencial. Todavía formaba parte de MORENA y deseaba con todas mis fuerzas que volvieras a ganar la Presidencia. Merecías el triunfo, millones lo merecíamos. Porque nadie dio la lucha que diste. Viniste de atrás, ¿te acuerdas? Mas faltó un poquito nada más.

Luego, por cuestiones ideológicas me hice a un lado. No obstante, jamás he dejado de admirarte y respetarte. Me sigue asombrando tu perseverancia, tu agudeza; la forma en que apasionas y sensibilizas a la gente jamás me dejará de hechizar. Eres el mejor político que hay en la actualidad. Sin importar que ya no comulgue con tus ideas, siempre te he visto así.

Por los ayeres te vuelvo a manifestar mi apoyo. En esta ocasión no hablo políticamente, pues en esa materia ya no puedo seguirte. Ahora pensamos distinto. Esta vez te apoyo como persona, y nada más.

Que tu corazón dejara de latir significaría la desesperanza de millones y la extinción de una llama batalladora que lleva muchos años alumbrando. Eso tú lo sabes. Por eso aguantas, por eso resistes. Es lo que mejor sabes hacer: perseverar en la vida.

Mereces que todos te apoyemos, pues eres honrado, comprometido, justo; pero sobre todo porque nos amas como pueblo y como nación.

Dejo las vicisitudes pasadas a un lado. Cualquier idea u opinión en comparación con una vida es nimiedad, cosa minúscula. Eres gran persona. Algo tiroteada por recorrer tantas veces el país, pero eso no te resta, sino te aumenta grandeza.

Te deseo una pronta recuperación, Andrés. Te mando a ti, a Beatriz, José Ramón, Andrés, Gonzalo y a Jesús Ernesto, el más cálido, combativo y fuerte de los abrazos.

Como dirían algunos: contigo siempre, Andrés Manuel.

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