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martes, 21 de enero de 2014

Carta abierta a @mario_delgado1 por Ley Anti Caza



Querido Mario Delgado Carrillo:


Hace poco me enteré que el "caso Lucero" te "inspiró" a empezar a trabajar en una iniciativa cuyo propósito ha de ser erradicar la caza en todo el territorio nacional. Cuando leí sobre esto no puedo negarte que sentí decepción.

Tú eres un senador carismático y popular. Estuviste a punto de ser candidato a la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal; y por lo tanto, por poco fuiste Jefe de Gobierno de la Ciudad de México. Por eso, y entre otras cosas que te iré exponiendo, me sorprendió tu declaración sobre intentar prohibir la cacería en nuestro país.

¿Por qué?

En primer lugar, porque, seamos sinceros, lo tuyo no fue otra cosa que el afán de montarte en el tren de la moda, de lo actualmente "trendy" en redes sociales. Eres un hombre sumamente preparado académicamente; fuiste un buen Secretario de Finanzas y mejor Secretario de Educación del DF; eres un hombre de ciudad, urbano, que jamás ha demostrado tener un acercamiento con la naturaleza ni ha manifestado posturas ambientalistas. Por eso te pregunto: ¿tu anuncio sobre una posible Ley Anti Caza fue fomento conservacionista u oportunismo legislativo?

Me cuesta encontrar sustentos ecológicos detrás de tu nueva empresa. Nada más veo politiquería, una oportunidad para jalar reflectores a poco tiempo de tu Primer Informe.

Por otro lado, tú como hombre de izquierda y que alega contar con una conciencia social sólida, deberías saber que la caza, gracias al sistema de UMAS (Unidades de manejo para la Conservación de la vida silvestre) y cintillos, deja una importante derrama económica en municipios marginales mediante el turismo cinegético. Pues podrás imaginarte que la cacería se practica en zonas rurales donde la pobreza es la única triste realidad. Sin embargo, el cazador paga sumas considerables por poder abatir una pieza. Esto último genera empleos y mejora las economías de las familias que cuentan con extensiones territoriales pobladas de fauna silvestre regulada y permitida para cazar.

Especies como el venado cola blanca, estimado senador, evitan la deforestación de montes por el valor pecuniario que tiene este animal para los terratenientes, rancheros, ejidatarios, comuneros. Para todas estas personas resulta demasiado provechoso vender, mediante cintillos, los venados que habitan en sus terrenos. Claro está que solamente los machos adultos y la cantidad excedente por la cual SEMARNAT les otorgue facultades de aprovechamiento económico.

Así las cosas, los hombres y mujeres que cuentan con tierras preponderan la subsistencia de la fauna silvestre que la del ganado, por resultar aquella más benéfica en sentido monetario. Esto sucede gracias a que existen cazadores dispuestos a pagar por cazar legalmente cualquier especie de cérvido que habita en la República.

En relación con los borregos cimarrones, la cantidad de esta especie de borrego salvaje se multiplicó por miles desde que volvió a permitirse su caza. Hay personas que pagan desde 30 hasta 150 mil dólares por abatir un cimarrón en los estados donde cuentan con permisos para cazarlos. Estas cantidades de dinero motivaron a la gente a que cuidara y conservara a estos animales. Si se prohibiera su caza, a causa de la falta de educación que impera en las zonas rurales, la importancia del también llamado musmón se desvanecería instantáneamente.

Ojalá y antes de empezar a trabajar en tu iniciativa, querido Mario, te dieras una vuelta, visitaras, más bien, algunas UMAS extensivas. Así podrás hablar con las personas que ahí viven y trabajan. Entonces verás que no se tomarán nada bien tu noticia, tu proyecto. Dejarías a miles sin empleo y sin ingresos. A todos los que dedican su vida a esta actividad, considerada para muchos deporte, para otros necesidad o pasión. Mas lo que resulta indudable, es que el universo que engloba a las actividades cinegéticas es amplio y complejo. Te recomiendo con todo respeto que lo conozcas antes de querer prohibirlo.

El prohibicionismo nunca será la solución para nada. Creo alguna vez te escuché decir algo parecido cuando te manifestaste a favor de la legalización de la marihuana.

Te mando un cálido y respetuoso abrazo,


Humberto Enoc Cavazos Arozqueta

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