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martes, 23 de agosto de 2016

La mentira de AMLO


El 12 de agosto, a eso de las dos de la tarde, Andrés Manuel López Obrador publicó en su cuenta de Facebook lo siguiente:

Están como enchilados los políticos corruptos, cínicos e hipócritas del PRIAN (sic), socios, achichincles y corifeos, por mi declaración de bienes. Les parece inconcebible que no tenga casas, cuenta de cheques, tarjeta de crédito ni automóvil propio. Es sencillo: no soy como ellos, nunca me ha interesado el dinero y aclaro que no todo el que tiene es malvado.

Sí, querido Andrés, nada más que tu esposa tiene American Express, otras cuatro tarjetas de crédito; así como unas cinco propiedades, inmuebles, repartidos entre la Ciudad de México, Puebla, Cholula y Chiapas--esta última le fue donada (que te lo crea tu abuela)--. Además, omites precisar qué bienes le "cediste" a tus hijos. Luego, olvidaste aclarar de dónde provienen los $50,000 pesos mensuales que dices percibir. Seguramente de MORENA. Pero lo que no te creo es que sean cincuenta. Si tu partido fue el más beneficiado de 2016, recibiendo del erario público la cantidad de 416.5 millones de pesos para aguantar el año. Así que, sí. Sí eres un político. Quizás el más honesto, pero sigues perteneciendo a la clase política. Tanto que partidizaste tu movimiento. Así que, sí. También eres partidocracia, también mamas del presupuesto, también mientes. Porque sigues pensando que tener dinero es pecado. Ese anacronismo que distingue a los de "tu izquierda", la que profesaba y te enseñó en el PRI Echeverría. Porque, estimado señor López, usted trabaja como nadie. Así que no debiera ver con malos ojos la remuneración merecida y justa a cambio de un servicio o una labor. Ah, pero no. Tú, Peje, amas ser visto como el elegido que se yergue entre las masas, como el iluminado, el apóstol de la democracia y el Cristo redentor de todos los pobres. Qué tristeza Andrés, que cuando más fuerte estabas, sales con una verdad a medias. Y a mí mi abuelita me enseñó que las verdades a medias, ¡son mentira!

El entusiasmo autodestructivo de López Obrador está volviendo a hacer bulla. No cabe duda que quienes aseguran que el tabasqueño más que una obsesión con el poder, lo que lo obsesiona y lo embriaga es una ofuscación con la historia, tienen razón. AMLO lo que busca es una trascendencia perenne, ser un tatuaje en la historia de México.

Es que otra vez, estando tan cerca del poder, el de Macuspana vuelve a sabotear su éxito político. Lo hizo en 2006 cuando se negó a presentarse al debate presidencial, o cuando insistía en llamar chachalaca a Vicente Fox. Esos errores le costaron a López Obrador que la brecha electoral que lo separaba de su rival más cercano, Felipe Calderón, se estrechara. Yo en lo personal no dudo del fraude de hace diez años. Mas creo que los errores de Andrés hicieron que éste fuera posible.

Luego vino el conflicto postelectoral. El plantón, la Presidencia Legítima, la verborrea violenta de lopezobradorismo. Y esos errores perduraron hasta 2012, que realizó una campaña extraordinaria, pero envilecida y condenada por los tropiezos cometidos seis años antes.

Ahora AMLO está recibiendo duras críticas desde todos los frentes. Incluso muchos de sus seguidores se han revelado por el concepto de “amnistía anticipada” que se forjó hace poco en Acapulco. Y ¡qué decir de su 3de3! Una vacilada.


Yo no dudo que Andrés Manuel sea honesto y honrado. Pero también puede llegar a ser intrépido y desvergonzado.

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