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martes, 23 de agosto de 2016

Mucho más tramposa Aristegui que Peña Nieto


El domingo, mientras los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 se desvanecían lejos de la televisión abierta, Carmen Aristegui subió a sus redes sociales un vídeo en el que pregonaba que, extinguidas las últimas luces olímpicas, subiría a su portal de internet un reportaje de tal dimensión y proporciones que dinamitaría la efigie presidencial de Enrique Peña Nieto. Básicamente anunció que revelaría el secreto mejor guardado sobre el pasado académico del presidente de la República.

Mientras tanto, en Twitter y Facebook las letras ya hervían debido a que Fox catalogó como “una mamada” la mentadísima 3 de 3. Y por supuesto que los usuarios de dichas redes, tan ofuscados y patológicamente obsesionados con la solemnidad, no perdonaron al ex presidente por haber expresado su opinión con semejante lenguaje soez. Porque en este país ultrajar la solemnidad es sacrilegio político. Por eso no le perdonaron a Andrés Manuel llamar chachalaca al grosero de Fox, que entonces representaba una reencarnación del último tlatoani; también cuando aquél comentó que se iría “a la Chingada”, su expresión ocupó todas las primeras planas del país. Aquí nadie puede llamar las cosas por su nombre, ni hablar como hablamos los mexicanos. Por lo menos no en público. Si eres político, debes conducirte en todo momento de manera pomposa y ceremoniosamente educada.

A las diez de la noche se publicaría el reportaje de Carmen Aristegui. Pero para las ocho, el vídeo en el que lo anunciaba, ya había sido decenas de miles de veces reproducido y compartido en Facebook. En Twitter todos manifestaban curiosidad o interés. ¿Otra Casa Blanca, un nuevo caso de conflicto de interés, ilegalidad en la reforma educativa, corrupción académica, quizás un pasado oscuro de Peña como líder estudiantil progresista en una universidad del Opus Dei?

Y nos dieron las diez…

¡Qué decepción! Al final todo acabó en un reportaje en el que se ventilaba que EPN citó incorrectamente a diversos autores en la realización de sus tesis mediante la cual se tituló como licenciado en derecho por la Universidad Panamericana. Por consiguiente, lo llamaron plagiador.

La presidencia del Gaviotón es catastrófica. El gobierno que encabezan su copete y él es apocalíptico. Los problemas de México son aún más graves y más grandes. Por eso, citando al pupilo pródigo de Cervantes, Vicente Fox Quesada, el reportaje de Aristegui me pareció una mamada—esta sí que fue mamada—. Porque no puede ser que después de tanto grotesco y lucrativo espectáculo, encaminado únicamente en vender su portal, Carmen haya divulgado un reportaje que culmina en que Peña Nieto plagió a diversos autores en su tesis. ¿Plagió o citó incorrectamente? En realidad es una mamada. Todo fue para generar tensión y expectativa. Para hacer circo informativo en redes sociales. Y al final, como decíamos en la primaria, mucho pedo para cagarla aguada.

Así es. Todo fue argucia mediática. Una maldita falacia. Al final resultó ser que todo el show del anuncio no era más que una intriga para atraer a curiosos y fisgones internautas al portal de Aristegui. En eso destacó la señora: habilidad para venderse y promover su página de internet la tiene. Más que un fenómeno periodístico, lo que yo atestigüé el domingo fue un excelente uso de la mercadotecnia en redes sociales. Le salió bien el negocio.

No culpo a la capitalista Carmen Aristegui de que entre su equipo, más que buenos reporteros, tenga un excelente equipo de marketing. Su nota vendió. Y debió haber vendido bien. Porque la señora tiene que competir en internet. La competencia es fundamental en una sociedad moderna como la nuestra, y por lo visto, también hoy es prioridad para Aristegui.

Nadie puede negar que la nota decepcionó. Ni hubo censura ni hubo tiranía ni hubo represión. Lo más importante, no hubo nada relevante.

Resulta innegable que el plagio debe ser condenado y repudiado. La falta de honestidad académica debe ser siempre y en todo momento sancionada. Sin embargo, vayamos por partes. ¿Enrique Peña Nieto plagió o citó mal? Citó mal. ¿Y eso qué demuestra? Pues la desidia, holgazanería, dejadez y pereza del entonces estudiante de derecho. Pero de ningún modo lo hace ver como un tramposo. Un apático, tal vez. Un fullero, jamás. Mucha más tramposa fue Carmen promoviendo su portal generando tanto ruido y tan pocas nueces, que Peña a sus veintitantos años citando incorrectamente las fuentes que utilizó para redactar su tesis de licenciatura.


Así que sí, creo Aristegui decepcionó. Y no pretendo con esto hacer una apología del plagio. Simplemente creo que se debe llegar al fondo de cualquier nota siempre. Además, es importante que cuestionemos tanto al poder, como a la oposición del mismo.

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